Al margen del Estado
Una trabajadora de la Secretaría de Salud del gobierno estatal denunció violencia por el acoso sexual ejercida en su contra por un empleado de la misma dependencia.
La denuncia contrasta con la indiferencia de la Fiscalía Especializada de la FGE, y la prisa de la Secretaría de la Mujeres para levantar la alerta de género, a pesar de los feminicidios.
Silvia Érika Ramos Cuayahuitl, servidora pública de la Secretaría de salud es víctimas de miradas lascivas de Roberto Carlos Huerta Banfi.
El acoso es permanente con comentarios de Huerta Banfi del “cuerpo sexy” y “las piernas” de Érika Ramos que “las quiere tocar”.
La víctima le ha pedido al acosador de diferentes maneras y momentos que pare con las agresiones; también solicitó a sus jefes inmediatos intervengan, pero son omisos.
La servidora pública buscó el apoyo de sus superiores, por distintas vías, pero sólo recibió respuestas dilatorias y evasivas, sin lograr una intervención que le ponga un alto a las conductas de acoso sexual y violencia de género.
Acorralada y cansada por el acoso sexual, Silvia Érika advirtió a su victimario que presentaría una denuncia en su contra ante la Fiscalía General, y éste presumió que no procedería ninguna denuncia en su contra porque “es gente del gobernador”.
Presume el acosador sexual ser sobrino del poderoso ex subsecretario de Salud del estado José Fernando Huerta Romano, personaje íntimo del extinto exgobernador Miguel Barbosa Huerta.
Ramos Cuayahuitl creyó que con la nueva administración encabezada por el actual mandatario se acabarían los intocables, pero acosadores como Huerta Banfi continúa con la misma conducta violenta contra las mujeres, y presume la protección de titular del Ejecutivo.
En busca de justicia, porque las autoridades de la Secretaría de Salud estatal la ignoran, la víctima acudió a presentar la denuncia por acoso sexual ante la Fiscalía Especializada en Investigación de Delitos de Violencia de Género contra las Mujeres, de la FGE.
Pese al compromiso de que el ministerio público procuraría la justicia con perspectiva de género, la fiscalía especializada no ofrece una atención efectiva a la demanda, ni atiende la solicitud de apoyo por acoso sexual en el trabajo en una secretaría del gobierno estatal.
La víctima duda de la supuesta protección del gobernador a su acosador, lo atribuye más bien a los arranques machistas y misóginos de Roberto Carlos Huerta, pero la actuación de la FGE le empieza a generar dudas, por la actitud desdeñosa de las autoridades de la SSA.
Con miedo debido a la violencia de género ejercida en su contra de manera reiterada, Silvia Érika Ramos acudirá este jueves 22 ante la Fiscalía Especializada, y teme le den carpetazo a la denuncia por el delito de acoso sexual.
Y todo indica no es la única víctima del acosador sexual que utiliza de escudo su presunta relación con el gobernador para cometer los delitos.
Otra trabajadora de la Secretaría de Salud estatal, identificada como Daniela Mar, fue también víctima de las conductas de violencia del empleado acosador, lo que motivó presentará denuncia en la FGE, pero al no recibir apoyo optó por renunciar al empleo.
Dudan si el acusado por acoso sexual reúne el perfil curricular como empleado de la SSA porque no cuenta estudios de licenciatura y se dedica a verificar establecimientos, lo que pone en duda hasta su perfil psicológico para desempeñarse como servidor público.
La situación de acoso sexual contra Silvia Érika Ramos Cuayahuitl por el victimario Roberto Carlos Huerta Banfi, contrasta con la postura de Yadira Lira Navarro, que ignora a las mujeres víctimas de violencia, y sólo busca se retire la alerta de género en los municipios, pese a la violencia; imagínese, es la titular de la Secretaría de las Mujeres.