Notas para un lector improbable
La privación de la libertad y posterior aparición de una mujer asesinada, identificada por familiares y autoridades como María Luisa Trinidad Velázquez, evidenció la disputa entre grupos delictivos del Mercado Morelos.
Uno de los bandos domina ese centro de abasto, relacionados con actividades ilícitas con el cobro de piso, extorsiones y narcomenudeo, entre otros ilícitos.
La desaparición reportada por los familiares de la mujer cuando se dirigía al Mercado Morelos el 10 de septiembre, y el posterior hallazgo del cuerpo sin vida en Amozoc con huellas de disparos de arma de fuego y una cartulina con amenazas, describe situación.
El Mercado Morelos sigue siendo centro de actividades delictivas y los locatarios son rehenes de bandas de delincuentes, sin que las autoridades de seguridad pública estatal y municipal hayan hecho su tarea.
Sólo un interés particular y la complicidad de alguna autoridad puede ser garantía del empoderamiento de él o los grupos que se disputan el tianguis y comercios de la zona, sometida desde hace una década a la pugna criminal de grupos antagónicos.
No existe una explicación coherente de las autoridades encargadas de la seguridad pública que justifique no sólo la punga, sino la existencia de uno o más grupos delictivos que han impuesto el terror con homicidios y atentados.
Es tal el empoderamiento de los grupos delictivos que han logrado hacer impenetrable el centro de abasto para las fuerzas de seguridad pública y de agentes de la Fiscalía General, en la implementación de operativos para inhibir delitos y desmontar a grupos armados.
En el último operativo realizado por las fuerzas policiales para indagar y capturar a los autores de la privación de la libertad de la mujer identificada como María Luisa, presuntos líderes criminales obligaron a comerciantes a servir de muro para impedir el operativo de búsqueda.
Con base a versiones o trascendidos periodísticos, sin que la atribuyeran a una autoridad de seguridad pública o de la FGE, señalaron al grupo denominado Los Toscano, como los que tienen ahora el control mayoritario del Marcado Morelos, banda que hace lo propio en otros mercados municipales.
Esta situación genera sospechas fundadas de la posible colusión de mandos policiales y autoridades de distintos órdenes de gobierno interesados en favorecer a una o más bandas delictivas en la disputa por el control de mercados municipales y tianguis, para la comisión de delitos como el extorsión y el cobro de piso, que deja miles de millones.
En más de una década han florecido grupos delictivos que se han apoderado de territorios urbanos relacionados principalmente con actividades comerciales ligadas a la economía informal.
En esos sitios como centros de abasto y tianguis de todo giro comercial, ropa de paca, perecederos y alimentos, cohabitan con la corrupción de inspectores municipales que no recaudan a favor de las tesorerías municipales, sino que se reparten el botín con los grupos delictivos, en la ciudad capital y en municipios de la zona metropolitana.
Está en juego un jugoso botín en la economía informal en las calles de Puebla, que de los aproximadamente 1 billón 93 mil 478 millones de pesos (1,093,478 millones de pesos), según las estimaciones del INEGI, el sector terciario (comercio y servicios) concentra la mayor parte de este valor con más del 59% del total estatal.
La población ocupada en la informalidad laboral en la entidad poblana afecta a cerca del 70.3% de la fuerza laboral, y la derrama económica informal, la subterránea, es una mina de oro para los grupos delictivos y autoridades corruptas, lo que genera una espiral de violencia criminal por la disputa del botín, con la tajada del cobro de piso y extorsiones.




