Notas para un lector improbable
Morena y sus aliados discuten sobre el cómo revertir el golpeteo que sufren en medios de comunicación masivo y en las redes sociales a manos de la derecha, quien utiliza los temas de la inseguridad, la inflación, la corrupción y los magnifica.
Son campañas bien estructuradas de desgaste rumbo al proceso electoral del 2027.
Aunque en Palacio Nacional existe preocupación, nada parece indicar cambios respecto a la estrategia mediática iniciada hace ocho años, cuando redujeron montos de convenios y desaparecieron chayotes. Incluso consideraron suficiente la descalificación a los medios masivos y a los columnistas nacionales.
La realidad, ahí siguen.
De manera confrontativa, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, suele calificar al periodista Raymundo Riva Palacio de escritor de ciencia ficción y cuyos datos no son reales. Mientras Jenaro Villamil, titular y presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), le pega al director de Código Magenta, Ramón Alberto Garza, y a la periodista Anabel Hernández García, a quienes descalifica como periodistas y los acusa de ser difamadores profesionales al servicio de la CIA o de la DEA. El pleito se originó cuando Código Magenta publicó que CSP sufrió una crisis de estrés en su segundo informe de gobierno.
El Gobierno federal ha intentado contrarrestar los ataques con los youtuberos, desde la administración los financia. Han tendido un éxito parcial, entre las razones principales es porque en algunos casos les falta rigor periodístico y entre un sexenio y otro ha habido cambios de consentidos.
Sin embargo, nadie se atreve a cuestionar el formato de La Mañanera, el cual resulta insuficiente en la tarea de desmentir las falsas noticias. Ante falta de recursos económicos suficientes, en Palacio Nacional deben conformarse con que la imagen de CSP siga estable en las encuestas.
En este contexto, el español Pablo Iglesias, líder de Podemos, se ofrece como salvador de las izquierdas latinoamericanas; descarta la censura para enfrentar las calumnias y las mentiras, prefiere concientizar a la población y de esta manera darles las herramientas para defenderse ante la guerra sucia.
Plantea la necesidad de inyectar dinero a medios de comunicación independientes e impulsar una plataforma paralela a Facebook, X, la cual no dependa de empresarios neoliberales y sea impulsada desde los gobiernos de México y Brasil. Él no entiende por qué no lo han hecho.
Desde su punto de vista, en las redes sociales la derecha manipula la realidad y desde ahí han urdido campañas de odio contra los gobiernos y candidatos de izquierda de América Latina. En la mayoría de esas acciones estuvo involucrado Fernando Cerimedo, hoy preso en Bolivia por ordenar un ataque de sicarios contra su pareja Nadia Beller. Ya fueron desmantelados sus granjas de bots que utilizaba para manipular las tendencias digitales.
Antes de caer preso, llevó al poder a Javier Milei en Argentina, a José Antonio Kast Rist en Chile, a Nasry Asfura en Honduras, Rodrigo Paz Pereira en Bolivia, Abelardo de la Espriella en Colombia. En Brasil fracasó con su candidato Flávio Bolsonaro, porque el gobierno lo combatió abiertamente.
Morena es consciente de los riesgos de unas redes sociales hostiles y medios de comunicación masivos sin escrúpulos, pero los guindas siguen apostando todo a los programas sociales, no se atreven a definir una política pública de comunicación social e invertir en ella y así competir con la derecha en esa aérea. Telesur fue un buen ejemplo.




