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PUEBLA, Pue., 15 de junio de 2026.- A casi un mes de que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ordenó la clausura parcial y temporal del relleno sanitario de Chiltepeque por riesgos de contaminación ambiental, el sitio continúa operando al 80 por ciento de su capacidad, mientas persisten denuncias por nuevos escurrimientos de lixiviados y cuestionamientos sobre el cumplimiento de las medidas correctivas.
De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente estatal, el relleno sanitario de Chiltepeque, ubicado en la junta auxiliar de Santo Tomás Chautla, mantiene operaciones de manera parcial derivado de la medida impuesta por la autoridad federal el pasado 14 de mayo.
Ese día, la Profepa confirmó la clausura parcial y temporal del sitio tras detectar riesgos para el agua y el suelo por la presencia de lixiviados, líquidos tóxicos que se generan durante la descomposición de los residuos sólidos urbanos.
Pese a la sanción, el director del Organismo Operador del Servicio de Limpia (OOSL), Omar Rodríguez Corte, aseguró recientemente que, gracias a las acciones implementadas, el relleno sanitario continúa funcionando y actualmente opera al 80 por ciento de su capacidad.
Sin embargo, las condiciones del sitio continúan bajo escrutinio. El pasado 6 de junio, el activista Darinel Keller denunció la presencia de nuevos escurrimientos de lixiviados a aproximadamente 750 metros del relleno sanitario. A través de videos difundidos en redes sociales, señaló un posible riesgo de contaminación fuera del perímetro autorizado y exigió la intervención urgente de las autoridades ambientales.
Keller, en entrevista para Quadratín Puebla, también cuestionó la efectividad de la clausura parcial, al asegurar que camiones recolectores provenientes de otros municipios continúan ingresando al relleno sanitario pese a la medida impuesta por la Profepa, situación que, afirmó, evidencia un incumplimiento de la orden federal.
Las denuncias se suman a los señalamientos realizados por la ambientalista Verónica Mastretta Guzmán, quien reveló a este medio que el relleno sanitario operó durante más de 14 años sin una planta de tratamiento de lixiviados, pese a que la Norma Oficial Mexicana NOM-083-SEMARNAT-2003 establece la obligación de contar con este sistema debido a la cercanía del sitio con barrancas y cuerpos de agua.
En entrevista, la activista sostuvo que tanto la empresa concesionaria RESA (Relleno Sanitario S.A. de C.V.) como diversas administraciones municipales y estatales permitieron durante años la operación del relleno sin atender adecuadamente el manejo de los líquidos contaminantes generados por la basura.
Mientras las autoridades sostienen que el relleno continúa operando bajo medidas correctivas y sin afectaciones al servicio de recolección de residuos en la capital poblana, ambientalistas mantienen la exigencia de una supervisión más estricta para determinar si persisten riesgos de contaminación y verificar el cumplimiento de las disposiciones impuestas por la autoridad ambiental federal.