Altar Maya en Chiapas, tradición viva para recibir a los muertos
PUEBLA, Pue., 4 de mayo de 2026.- El mayor símbolo histórico de nuestra ciudad y uno de los más importantes del país, la estatua erigida en 1896 en honor al General Ignacio Zaragoza será reemplazada por el gobierno del estado por una nueva de mayor tamaño “para mejorar la proporción del monumento” donde actualmente se encuentra.
En tanto, la actual escultura en bronce, será reubicada en el arco de la Calzada Zaragoza. El cambio depende de permisos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) e Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Quadratín Puebla le presenta una reseña de la obra y el mausoleo dedicados al militar que lideró al Ejército de Oriente el 5 de mayo de 1862 en la Batalla de Puebla, logrando una victoria histórica contra el Ejército Francés, considerado entonces el más poderoso del mundo.
La estatua fue realizada por el escultor Jesús Fructuoso Contreras Chávez, originario del estado de Aguascalientes. Él realizó múltiples obras, entre ellas Malgré tout, pieza con la que se le condecoró con el Gran Premio de Escultura y la Cruz de la Legión de Honor de la República Francesa.
En Puebla, además de la obra dedicada al general nacido en Bahía del Espíritu Santo, Coahuila y Texas (territorio mexicano en ese entonces), también realizó la dedicada a Nicolás Bravo y a la Independencia.
Además de escultor, también fue empresario, por lo que estableció en Ciudad de México el taller llamado Fundición Artística Mexicana, donde se realizó la obra que se encuentra en la Angelópolis.
El monumento originalmente se hallaba en la Plazuela de las Piadosas, actualmente la colonia Obrera Buenos Aires.

La primera piedra de este fue colocada por el gobernador Mucio Praxedis Martínez el 5 de mayo de 1895 en la esquina sur poniente de la hoy extinta plazoleta para marcar el comienzo de la recién trazada carretera a los Fuertes de Loreto y Guadalupe, actual Calzada de los Fuertes.
La obra fue inaugurada por el presidente Porfirio Díaz, el 22 de noviembre de 1896.
En una descripción publicada en el Semanario Ilustrado el 19 de marzo de 1899 se lee: Se compone de un zócalo de piedra y un pedestal de granito, cuya base es un cuadrado entrecortado por cuatro escalinatas.
Sobre el pedestal reposa la estatua que representa al héroe del 5 de mayo en arrogante montura, con la cabeza descubierta, vistiendo el uniforme de su alta jerarquía militar y señalando con el índice de la mano derecha el cerro de Guadalupe.
Adornan la base del monumento dos relieves que representan: uno la revista pasada al ejército la víspera de empeñarse la acción, y el otro el acto del combate librado el memorable 5 de mayo de 1862.
En el costado Oriente se lee: “A Zaragoza” y en el Poniente: “El estado de Puebla durante la Admon. del C. Gral Mucio P. Martínez. 1896”.
En los relieves de la parte baja del pedestal se leen los siguientes nombres: “F. Berriozábal. M. Negrete A. Álvarez F. La Madrid. J. Colombres P. Díaz Z. Rodrigues e I. Mejía”. El monumento está cercado por una reja de fierro.
En 1936 la Plazuela de las Piadosas primero fue recortada para la ampliación de la avenida 22 oriente y, posteriormente, fue cercada y convertida en un jardín aledaño al Centro Deportivo Juventud Revolucionaria, inaugurado por el presidente Lázaro Cárdenas.
La escultura permaneció en este lugar hasta 1953 –algunos autores señalan que fue en 1956-, cuando fue trasladada a la cima del cerro, a un costado del Fuerte de Loreto, y luego reutilizada para la construcción del mausoleo que forma parte de la Unidad Cívica 5 de Mayo.
Durante su mandato, el gobernador Dr. Alfredo Toxqui Fernández de Lara concibió la idea de rendir tributo al General Ignacio Zaragoza en el sitio de su mayor gloria: los Fuertes de Loreto y Guadalupe.
Para ello se proyectó la construcción de un magno mausoleo, obra que quedó a cargo de la Dirección de Obras Públicas, cuyo responsable era el arquitecto Ricardo Hernández Franco, que fungió como director y coordinador de la obra; y el Arq. Víctor Manuel Terán Bonilla, como residente del proyecto, junto a un equipo de colaboradores. Se inauguró en 1976.
Ese mismo año, se decretó que los restos del general, que reposaban en el Panteón de San Fernando de Ciudad de México, fueran trasladados a la Ciudad de Puebla, por lo que el nuevo mausoleo sustituyó la antigua base de granito de la escultura ecuestre, reemplazándola con un pedestal que eleva la escultura del General Zaragoza a 25 metros de altura.
Dicho pedestal se yergue en el vértice de una gran fuente monumental ovalada orientada en el sentido de la Calzada Ignacio Zaragoza.
En dicho mausoleo además, se aprecia el Soldado del Ejército de Oriente y del Combatiente Serrano Zacapoaxtla, obras del escultor poblano Jesús Corro Ferrer.





