Nada personal
Durante mucho tiempo, se ha dado por hecho que México pertenece casi exclusivamente a Norteamérica. La relación económica con Estados Unidos y Canadá, fortalecida por el T-MEC, ha sido vista como el principal camino para el desarrollo del país. Sin embargo, la próxima cumbre entre México y la Unión Europea, después de once años, obliga a repensar esa idea.
Lo que está en juego no es solo un acuerdo comercial actualizado. Es algo más importante: reconocer que México no puede depender de una sola región del mundo. Hoy tiene la capacidad de participar en varios espacios económicos globales al mismo tiempo.
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