Chipilo, entre ejecuciones, presunto narcomenudeo y un ataque contra la Policía Estatal
La presencia de esta organización en la entidad se remonta al menos a 2008, cuando aparecieron narcomantas en la capital que evidenciaban su interés por operar.
PUEBLA, Pue., 4 de mayo de 2026.- La presencia de La Familia Michoacana en mercados municipales de la capital de Puebla no es reciente ni aislada.
Su asentamiento criminal responde a una estrategia de expansión basada en el control de economías locales, particularmente aquellas con alta circulación de efectivo y organización interna vulnerable.
La Familia Michoacana, según su historial consultado por Quadratín Puebla en archivos públicos y de inteligencia policial, emergió como estructura criminal a finales de los años noventa y principios de los 2000 en el estado de Michoacán, bajo el liderazgo de Nazario Moreno González, con un discurso inicial que combinaba control territorial, códigos pseudo-religiosos y combate a grupos rivales.
Con el tiempo, el grupo evolucionó hacia una organización dedicada al narcotráfico, secuestro y extorsión.
Durante su auge, hacia 2010, llegó a tener presencia en al menos diez entidades, incluyendo Guerrero, Estado de México, Jalisco y Ciudad de México, además de redes internacionales de droga.
Sin embargo, la fractura interna tras la supuesta muerte de Moreno en 2010 y la captura de José de Jesús Méndez Vargas en 2011 debilitó su estructura, dando origen a escisiones como Los Caballeros Templarios.
Actualmente, el grupo mantiene presencia principalmente en regiones de Guerrero y el sur del Estado de México, bajo el liderazgo de los hermanos Johnny Hurtado Olascoaga y José Alfredo Hurtado Olascoaga, con un perfil más enfocado en delitos de alto impacto como extorsión, secuestro y cobro de piso.
La presencia de esta organización en Puebla se remonta al menos a 2008, cuando aparecieron narcomantas en la capital que evidenciaban su interés por operar en la entidad.
A partir de entonces, se documentaron detenciones y aseguramientos de células vinculadas, particularmente entre 2011 y años posteriores.
El foco estratégico del grupo se trasladó hacia los mercados municipales, donde encontró condiciones propicias para el control territorial mediante redes locales.
Investigaciones y reportes de seguridad ubican su interés en espacios como el Mercado Morelos, La Victoria y Jorge Murad, donde operadores han sido detenidos por actividades de extorsión y narcomenudeo.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) Estatal, tanto La Familia Michoacana como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) mantienen injerencia en al menos ocho mercados y tianguis de la zona metropolitana, principalmente mediante cobro de piso, venta de droga y control de comerciantes.
El grupo opera con una lógica de control social y económico. Entre sus principales actividades ilícitas destacan:
Estas actividades constituyen su principal fuente de financiamiento tras su debilitamiento estructural en la última década.
En Puebla, el modelo se replica en mercados: intimidación a líderes, infiltración en organizaciones de comerciantes y uso de violencia selectiva para imponer control.
La plaza poblana no es exclusiva debido al La Familia Michoacana disputa territorio principalmente con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), así como con células locales.
Esta confrontación se refleja en operativos constantes y detenciones de células vinculadas a ambos grupos.
Aunque no existe una cifra pública consolidada de atentados reivindicados formalmente por la organización en Puebla —debido a que estos grupos rara vez asumen autoría directa—, sí se han documentado ejecuciones, hallazgo de cuerpos en mercados y mensajes firmados por integrantes o células asociadas, particularmente en zonas como Xonaca e Hidalgo.
Autoridades estatales han reportado múltiples operativos en mercados, con decenas de detenidos ligados a esta estructura criminal, lo que evidencia una presencia activa y persistente.
El caso Puebla refleja la mutación de La Familia Michoacana: de un cártel con aspiraciones de control regional amplio, a una organización fragmentada que prioriza economías criminales locales, especialmente en zonas urbanas con alta circulación de efectivo.
Informes de seguridad, incluyendo corporaciones federales como la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, coinciden en que estos grupos han migrado hacia esquemas de control territorial de bajo perfil, donde los mercados públicos se convierten en nodos clave para financiamiento y dominio social.




