Puebla ofrece actividades musicales y culturales este 17 y 18 de octubre
PUEBLA, Pue., 22 de octubre de 2026.- Con la tradicional Danza de la Matanza, flores, velas e incienso, arrancó la temporada del Mole de Caderas en Puebla, una celebración gastronómica y cultural que busca generar una derrama económica superior a los 100 millones de pesos, con la participación de 80 restaurantes y cocineras tradicionales.
El ritual, arraigado en la historia de Tehuacán y la región del Valle de Tehuacán, representa la muerte del chivo cuya carne es el ingrediente principal de este platillo. A través de danzas y ceremonias, los participantes mantienen viva una tradición que se transmite de generación en generación.
Durante el arranque de la temporada, el gobernador Alejandro Armenta Mier señaló que la gastronomía, la industria textil y la elaboración de calzado son parte de las riquezas de Tehuacán que deben promoverse a nivel nacional e internacional.
El mandatario destacó que Puebla ocupa el tercer lugar nacional en producción de carne de cabra, con más de mil toneladas, equivalentes al 10 por ciento de la producción del país.
Esta actividad representa un valor superior a los 400 millones de pesos y comprende el aprovechamiento de más de 206 mil cabezas de ganado caprino para la preparación de distintos platillos.
Tehuacán tiene un papel central en esta actividad, al ser el municipio con mayor producción de carne caprina en Puebla, con más de 291 toneladas y un valor económico superior a los 28 millones de pesos.
Durante el inicio de la temporada, se destacó que detrás de cada plato de Mole de Caderas existe una cadena productiva que involucra a familias rurales, productores ganaderos, restaurantes y cocineras tradicionales.
La celebración representa una oportunidad para impulsar el consumo local y promover los atractivos gastronómicos de Tehuacán, además de generar ingresos para quienes participan en la producción y preparación de este alimento.
Con la participación de 80 restaurantes y cocineras tradicionales, la temporada busca alcanzar una derrama económica superior a los 100 millones de pesos, al tiempo que preserva una de las expresiones culinarias más representativas de Puebla.







