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PUEBLA, Pue., 9 de marzo de 2026.- En la última década, la presencia de mujeres en los espacios de poder público en Puebla ha crecido de manera sostenida. Tanto en el Poder Ejecutivo como en el Congreso del Estado, las cifras muestran una tendencia clara hacia la paridad de género, impulsada por reformas constitucionales y nuevas reglas electorales.
El cambio es drástico al comparar con el panorama de hace diez años. En la actual Legislatura (2024-2027), el número de diputadas se divide de forma prácticamente igualitaria con los hombres, consolidando el principio de "paridad en todo". A diferencia de periodos anteriores, las legisladoras no solo ocupan curules, sino que presiden comisiones estratégicas y coordinaciones parlamentarias, logrando que temas como la igualdad sustantiva dominen la agenda.
En la administración estatal, el avance ha sido progresivo:
Este avance estructural se vincula a las reformas nacionales de 2014 y 2019, así como a la exigencia permanente de colectivos feministas. No obstante, especialistas señalan que la paridad numérica es solo el primer paso.
El desafío actual radica en romper los "techos de cristal" en áreas históricamente masculinizadas como seguridad pública, infraestructura y desarrollo económico, además de garantizar que las mujeres conduzcan los órganos internos de mayor influencia política, como la Junta de Gobierno y Coordinación Política.
Pese a las brechas restantes, el balance general apunta a una transformación irreversible: Puebla ha pasado de una representación limitada a un modelo donde la paridad es ya una regla institucional consolidada.