Cohesión Social
Nadie se salva en el estado de la delincuencia. Sino es el robo de vehículos y autopartes, son los asaltos en el transporte público y en las calles.
Lo mismo sucede con las extorsiones, los monta choques o monta deudas; el gota o gota, la sustracción de datos; el atraco a comercios, negocios y cristalazos; asalto en carreteras.
Las familias ya no pueden ni disfrutar los espacios recreativos como la zona de Los Fuertes de Loreto y Guadalupe, donde las personas que se ejercitan en ese lugar o van de paseo, son víctimas de la delincuencia.
Ese lugar ha sido muy visitado desde hace muchos años por los poblanos como una opción recreativa y de convivencia familiar, porque Los Fuertes ha sido un atractivo turístico y de esparcimiento.
En los diferentes gobiernos ha sido intervenida la zona para el disfrute de los poblanos, lugar del encuentro del arte y la cultura con el Planetario, el Auditorio de la Reforma, el Museo Natural que se transformó en Museo de la Evolución…
Se trata de un polo de desarrollo con la edificación del Centro Expositor en el sexenio de Mario Marín -la única buena obra- sede la Feria de Puebla y de eventos relevantes como Exintex, etcétera.
Lamentablemente ese sitio se ha convertido en un negocio para el gobierno estatal, porque el estacionamiento gratuito del Auditorio de la Reforma lo ha convertido Michel Talavera en un jugoso negocio privado.
Esa zona recreativa es un peligro para los poblanos, porque la seguridad pública y el bienestar de los poblanos no es la prioridad de quienes lo ven como un negocio, no como un derecho sin costo para los poblanos.
La zona de Los Fuertes de Loreto y Guadalupe empezó a degradarse y hacerse peligroso por la falta de seguridad, aprovechada por las parejitas y los delincuentes que cometen todo tipo de ilícitos.
La semana pasada una madre de familia llevó a sus hijos a un día de campo en una de las áreas verdes de Los Fuertes, pero lo que podía ser una diversión terminó en un evento traumático para la familia víctimas de un asalto cometido por delincuentes adolescentes.
La delincuencia le ha robado la tranquilidad y la paz a los poblanos, controla la vida de los poblanos que lo mismo corren el riesgo de asalto en el transporte público que en un restaurante, cafetería o en una taquería.
Nadie se salva de los delincuentes en Puebla, lo mismo en las ciudades que en las regiones rurales, donde imponen su ley, la ley del plomo para dañar a gente de bien.
Ocurrió recientemente en Chalchicomula de Sesma, por citar un caso, un padre y su hija menor fueron asesinados a balazos, pero son cientos y miles todos las semanas, meses y años, y cada vez son más violentos los atracos por el uso de armas de fuego.
Hasta los machucones políticos poblanos son víctimas de la delincuencia, como le ocurrió al diputado federal de Morena, Ignacio Mier Bañuelos.
El legislador y exalcalde de Tecamachalco estacionó su camioneta de lujo, y luego de realizar sus comprar en un centro comercial, encontró su camioneta sin las cuatro llantas, sobre tabiques.
El diputado experimentó el miedo, coraje e impotencia que enfrentan a diarios los poblanos víctimas del robo de autopartes, aunque el daño patrimonial es diferente, porque no todos los ciudadanos tienen sueldos de diputados o gobernantes.
Es lamentable y reprobable que la sociedad se enteré que mientras los ciudadanos son víctimas de diversos delitos, incluidos los homicidios para robarles o por extorsionarlos, algunos malos policías son cómplices de la delincuencia.
Solo en la ciudad capital, ocho mandos policiacos que cobraban sus salarios aportados por los contribuyentes con el pago de impuestos estaban al servicio de la delincuencia organizada.
O los mandos policiales dan resultados más efectivos, empezando por depurar las corporaciones e imponiendo más filtros para que no se infiltren los “roedores” corruptos que protegen a los delincuentes, o dejan sus cargos a policías más competentes.




