Notas para un lector improbable
Como en los viejos tiempos de los gobiernos neoliberales del PRI, tanto las autoridades laborales (STPS) como los patrones (IP) se confabulaban para dejar “morir” las huelgas.
Ocurría de manera más pronunciada cuando la parte patronal solicitaba a las autoridades del Trabajo declarara inexistente una huelga, y los trabajadores ganaban el recuento.
Luego del fracaso patronal y de la STPS de declarar inexistente la huelga -mediante argucias legales-, la represalia contra los huelguistas consistía en prolongar el conflicto laboral para que la huelga se desgastara y muriera por inanición.
Es lo que ocurre con la huelga de los trabajadores en el Nacional Monte de Piedad donde por acuerdo de la base del sindicato acordaron colocar las banderas rojinegras el 1 de octubre.
El gobierno de la Cuarta Transformación emanado de Morena mantiene la misma postura de los gobiernos neoliberales contra las huelgas de los trabajadores.
Las autoridades del trabajo del gobierno de presunta “izquierda”, encabezado por el morenista Marath Baruch Bolaños López, al mejor estilo de extinto priista Arsenio Farell Cubillas, abandonó sus obligaciones para mediar entre las partes y solucionar el conflicto.
Bolaños López, el funcionario federal que fue a darlas con los líderes charros del Congreso del Trabajo que agrupa a los sindicatos y centrales obreras priistas durante un evento público para ensalzar “el legado de Fidel Velázquez”, otrora dirigente vitalicio de la CTM.
El gobierno federal no muestra ningún interés en contribuir a solucionar la huelga en Nacional Monte de Piedad, como represalia ante el acto de dignidad de los trabajadores para ratificar con su voto mantener la huelga ante la solicitud de inexistencia.
Morena y el gobierno de la 4T, traiciona el legado de sindicalistas dignos y valientes de izquierda -comunista- como Valentín Campa, Hernán Laborde o Demetrio Vallejo.
Pretende el gobierno de la 4T someter a los sindicalizados de Nacional Monte de Piedad con una huelga sin salario y sin respaldo gremial, como una forma de presión para que terminen en conflicto por “cansancio”.
El gobierno de presunta izquierda está más preocupado por lo que pueda ocurrirle al dictador venezolano Nicolás Maduro, que la suerte que corran los miles de trabajadores en huelga.
La propia presidente mostró su lado antisindicalista cuando amenazó a los trabajadores del Poder Judicial Federal en paro de labores que si no trabajaban no tenían derecho a cobrar sus salarios.
Ella misma como universitaria utilizó el recurso de la huelga en la UNAM con el Consejo Estudiantil Universitario (CEU) contra la ley Carpizo, y ahora como la primera mujer presidenta ni ve ni oye a los huelguistas de Nacional Monte de Piedad.
Desde el primero de octubre, en la vía pública realizanguardias en las instalaciones de Montepío, a la intemperie, sin sueldo, pasaron su navidad en huelga y el año nuevo lo recibirán con valor y dignidad, en espera de un nuevo ofrecimiento patronal, pero la STPS no tiene el mínimo interés de favorecer un acuerdo bilateral.
Diana, originaria de Veracruz y con 44 años, trabaja de cajera en el Monte de Piedad en Puebla.
Ella, dedicó 22 años de su vida a la institución y a pesar de la gran incertidumbre que siente todos los días ahora que se está en huelga, no pierde la fe en que va a haber acuerdos donde sus condiciones laborales mejoren.
Ahora, su rutina consiste en levantarse temprano y cuidar la puerta de la sucursal donde antes trabajaba.
Diana y todos sus compañeros venden dulces y “taquitos” para poder subsistir, y a veces los mismos clientes pasan a dejarles algo de comer.
La familia de Diana también está apoyando la causa, incluso sus padres a pesar de ser adultos mayores la acompañan a las guardias y una de sus hermanas que vive en otra ciudad también apoya con comida o café para que no pasen frío los trabajadores del Monte de Piedad, publicó la reportera de QUADRATÍN PUEBLA, Natalia Mora, al recoger los testimonios de mujeres en huelga.




