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PUEBLA, Pue., 30 de octubre de 2025.- La creación del Gxiba-1, el segundo nanosatélite de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), es apenas el inicio de los numerosos proyectos que se están desarrollando en materia aeroespacial dentro de esta casa de estudios.
El objetivo del Gxiba-1, de acuerdo con el profesor Eugenio Urrutia Albisua, director de Proyectos Aeroespaciales de la UPAEP, es comunicarse intersatelitalmente con la constelación Iridium, una red global compuesta por 66 satélites en órbita terrestre baja (LEO) que permite comunicaciones móviles en todo el mundo, incluso en zonas sin cobertura terrestre.
Además, mediante las fotografías captadas por el satélite se podrá registrar la presencia de ceniza en el volcán Popocatépetl, lo que permitirá anticipar posibles riesgos para la población que habita en sus alrededores.
“Tiene que tomar fotografías de los volcanes activos de México, principalmente del volcán Popocatépetl, porque es el volcán activo que más actividad tiene, por decirlo de alguna forma, y porque está en una zona muy poblada. Alrededor del volcán hay mucha población y, bueno, la idea es poder ir generando con el tiempo un sistema de alertas tempranas”, comentó Eugenio en entrevista para Quadratín Puebla.
De esta forma, la universidad planea crear próximamente más satélites para conformar un sistema que permita detectar la ceniza y, en una siguiente etapa, los gases que liberan los volcanes.
“De esa manera sabríamos qué tipo de gases se emiten en diferentes momentos: cuando el volcán está un poco tranquilo, cuando hay un evento más intenso en su actividad, etcétera. Buscamos correlacionar o encontrar una relación entre la actividad seria —digámoslo así— y el tipo de gases que se emiten. Es una hipótesis que tendríamos que verificar”, explicó el profesor.
Mientras tanto, la UPAEP ya colabora en la Misión Ixtli, un proyecto que busca desarrollar y poner en órbita la primera constelación de satélites diseñada en México, con el propósito de avanzar hacia la soberanía tecnológica.
En esta iniciativa también participan la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), la Agencia Espacial Mexicana (AEM), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE).
Actualmente, la UPAEP se ha consolidado como líder en el desarrollo de nanosatélites tipo CubeSat, y estudiantes de Ingeniería Aeroespacial, como Carlota García Campillo, junto con otros compañeros, serán los encargados de monitorear el funcionamiento del Gxiba-1, así como las imágenes que capte de los volcanes, una vez que el satélite sea liberado al espacio en enero de 2026.
“Ahora mismo, como comentaron, se está acoplando. Posteriormente, en unos meses, se hará el despliegue, se activará y recibiremos comunicación. A partir de ahí empieza lo que es la atención a la misión: el monitoreo de los volcanes activos. Entonces nosotros estamos preparados para todo el tema de cuándo tomar fotos, cuándo va a pasar encima de un volcán, cuándo va a pasar encima de nosotros, cómo se encuentra el satélite”, comentó en entrevista Carlota García.
Así, el lanzamiento del Gxiba-1 marca un nuevo capítulo para la UPAEP y para el desarrollo aeroespacial en México. Con este nanosatélite, la universidad no solo busca monitorear la actividad del Popocatépetl y prevenir riesgos, sino también consolidarse como referente nacional en innovación científica.
Desde Puebla, la institución impulsa una nueva generación de ingenieros que, con proyectos como la Misión Ixtli, comienzan a construir la soberanía tecnológica del país desde el espacio.





