Refrenda Armenta respeto a autonomía y vida interna de la BUAP
PUEBLA, Pue., 5 de marzo de 2026.- Cada 8 de marzo, las mujeres marchan para exigir sus derechos y reclamar las deudas de justicia que el Estado mantiene pendientes. En un sondeo realizado a tres feministas de los colectivos CAFIS A.C., Fundación Sorora y Morras Sororas, coincidieron en que la igualdad de género en Puebla aún está lejos de alcanzarse, aunque reconocen avances importantes en el ámbito legislativo.
La reciente ley del aborto, la Ley Monzón y la Ley Malena son ejemplo de marcos normativos que fortalecen, respectivamente, los derechos reproductivos de las mujeres, el derecho de las infancias a crecer en entornos libres de violencia y la posibilidad de denunciar la violencia ácida.
Para Luna García y Raquel Carrera, representantes de Morras Sororas y Fundación Sorora, aún falta que las y los funcionarios públicos se capaciten y se involucren de manera efectiva con la perspective de género.
“Necesitamos un gobernador que no nos revictimice. Simplemente el caso de una mujer asesinada donde él mencionaba que teníamos que tener cuidado con la persona con la que salíamos, responsabilizándonos completamente de lo que nos sucede, cuando realmente lo que necesitamos es entrenar a las fiscalías y a los recintos de seguridad pública con perspectiva de género, porque los policías y las personas que te atienden, ya sea en el Seguro o en cualquier otro establecimiento de gobierno”, opinó Luna García.
De acuerdo con el glosario de la Red Interinstitucional para la Educación en Emergencias, la igualdad de género significa que mujeres y hombres tienen los mismos derechos, responsabilidades y oportunidades, sin que su sexo determine su destino, reconociendo sus distintas necesidades y realidades como parte de un principio de derechos humanos y desarrollo sostenible.
La equidad de género, en cambio, es el camino para lograrlo: implica distribuir de manera justa beneficios y responsabilidades según las necesidades específicas de cada persona, corrigiendo desventajas históricas para que la igualdad sea real y no solo una promesa escrita.
En entrevista con las tres colectivas, las peticiones van desde acciones que consideran “sencillas” hasta problemáticas estructurales que la entidad lleva años intentando erradicar.
Para Natalí Arias, directora del Centro de Análisis, Formación e Iniciativa Social (CAFIS A.C.), hace falta mayor difusión sobre el derecho a abortar en Puebla y fortalecer la educación sexual para erradicar el embarazo infantil y adolescente, problemática que coloca a la entidad entre las primeras a nivel nacional. También señaló la necesidad de atender a mujeres indígenas y racializadas, y de garantizar que las niñas crezcan libres de violencia.
“Nosotras seguimos participando en la incidencia en políticas públicas para mejorar su implementación en materia de género y derechos sexuales y reproductivos. En los últimos años hemos puesto al centro la despenalización del aborto. Con la implementación de los servicios hemos acompañado el proceso con la Secretaría de Salud, capacitando al sector y canalizando casos, buscando que se garanticen estos servicios”, explicó Arias.
Por su parte, Luna García señaló que se requieren acciones concretas como la instalación de toallas femeninas en baños públicos y cambiadores para bebé tanto en sanitarios de mujeres como de hombres.
Recordó que muchas mujeres siguen siendo víctimas de acoso en el transporte público y que es necesario que los botones de pánico funcionen en caso de emergencia.
En este sentido, Morras Sororas cuenta con un directorio digital de denuncia al que recurren principalmente mujeres jóvenes para compartir testimonios de violencia, en su mayoría por acoso sexual y violación.
“Muchas veces nos buscan porque somos su último recurso. Ya intentaron denunciar y no les hicieron caso, o aunque sí les recibieron la denuncia, no hay seguimiento. Lo que buscan es alzar la voz y compartir lo que han vivido”, explicó.
El colectivo organizará un picnic el próximo 7 de marzo para acompañar a mujeres que marcharán por primera vez el 8 de marzo, con el objetivo de que conozcan a quienes se manifestarán junto a ellas.
Para Raquel Carrera, directora de Fundación Sorora, es indispensable fortalecer la comunicación entre funcionariado y organizaciones civiles, así como crear programas que financien proyectos impulsados por estas últimas para trabajar de manera conjunta en la eliminación de la desigualdad.
“Metí un escrito para recibir apoyo cuando se iba a poner el refugio de la fundación al presidente municipal. Lo llevó personalmente a Palacio Municipal, me lo sellaron de recibido y solo recibí un correo, dos meses después, informando que estaba en gestión. Desde entonces no he tenido ningún acercamiento”, comentó.
Mientras tanto, Carrera busca que mujeres de distintas edades y ocupaciones se sumen como voluntarias para apoyar a víctimas de violencia atendidas por la organización.
En Puebla, las brechas se reflejan tanto en el hogar como en el mercado laboral: las mujeres destinan el doble de tiempo que los hombres a labores no remuneradas, como el trabajo doméstico y de cuidados, y aun cuando tienen empleo remunerado perciben, en promedio, 15.66 por ciento menos salario.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024 del Inegi, la entidad se ubica entre los diez estados con mayor desigualdad en trabajo no pagado. A ello se suma que, según la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2022, Puebla ocupa el segundo lugar nacional en discriminación, con 30.6 por ciento de personas mayores de 18 años afectadas, siendo las mujeres las más impactadas.
En el ámbito educativo, el 67.4 por ciento de la población analfabeta en 2020 correspondía a mujeres.
Además, el Informe de Violencia contra las Mujeres de febrero de 2026 coloca a Puebla en octavo lugar en llamadas al 911 por presunta violencia familiar y en quinta posición por incidentes de violencia contra la mujer, lo que evidencia un entorno persistente de desigualdad estructural.





