Acumula Puebla homicidios y muertes violentas en semana roja
PUEBLA, Pue., 22 de enero de 2026.- En medio de versiones encontradas sobre su estado de salud, autoridades y familiares confirmaron que Lidya Valdivia Juárez sí estaba embarazada de nueve meses al momento de su desaparición, ocurrida el pasado 18 de enero, pese a que en días recientes trascendiera públicamente que no cursaba un embarazo.
La precisión se dio luego de que su esposo, Luis Andrés Torres Pérez, ofreciera una rueda de prensa para fijar postura, rechazar señalamientos de violencia y pedir que, en caso de estar retenida, sea liberada con vida.

Durante el encuentro con medios, Torres Pérez negó categóricamente haber ejercido violencia de género contra su esposa y aseguró que ha colaborado con las investigaciones desde el inicio.
Detalló que entregó su teléfono celular a la Fiscalía General del Estado de Puebla y que su ausencia inicial en brigadas de búsqueda obedeció a recomendaciones de las propias autoridades para no entorpecer las indagatorias.
“De cierta forma, en su momento que la Fiscalía esclarezca eso y si me tienen que imputar un delito, pues que se los haga saber la Fiscalía. Ella va a determinar si tengo alguna culpabilidad sobre ese tema”, expresó al defenderse de las sospechas surgidas tras la desaparición.

Lidya Valdivia Juárez, madre de dos menores y en espera de su tercer hijo, salió la madrugada del 18 de enero de la Ciudad de Puebla con dirección al municipio de Acajete, donde se encontraba en casa de sus padres.
Según el relato de su esposo, ambos habían acordado que ella permanecería esa noche en el domicilio familiar, ya que era tarde y estaban a pocas horas de acudir al hospital.
Luis Andrés sostuvo que el 19 de enero tenían programado acudir al Hospital Ángeles, donde Lidya daría a luz, pues el embarazo estaba a término. “La última comunicación que tuve con Lidya fue cuando estaba en la casa de sus papás. Yo confié en que se iba a quedar ahí, que no la iban a dejar salir porque ya era demasiado tarde”, relató.
Sin embargo, por razones que aún no han sido esclarecidas, Lidya salió del domicilio de sus padres durante la noche.
De acuerdo con Luis Andrés aseguró que desconocía el destino al que se dirigía, pues simplemente “agarró y salió”. En el trayecto, habría sido interceptada por un automóvil gris y una motocicleta, versión que forma parte de las líneas de investigación.

La última ubicación de su teléfono celular, según datos de la Fiscalía, se registró en el Estado de México, sin que hasta ahora se tenga información certera sobre su paradero.
Acompañado por vecinos de Apango, junta auxiliar de Acajete, Luis Andrés Torres Pérez hizo un llamado directo a quienes pudieran tenerla retenida. Visiblemente afectado, pidió que la liberen y recordó que tanto él como los hijos de Lidya la esperan.
La comunidad se sumó al respaldo público para exigir su pronta localización y que las investigaciones avancen con perspectiva de derechos humanos y sin estigmatizar a la familia.
Mientras tanto, el caso continúa abierto y rodeado de interrogantes, con un punto ya confirmado: Lidya estaba embarazada, y su desaparición mantiene en vilo a su familia y a toda una comunidad que exige respuestas.
