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PUEBLA, Pue., 27 de junio de 2026.- La búsqueda de personas desaparecidas en Puebla se sostiene más desde la oficina que desde el terreno. La mayor parte del presupuesto público destinado a esta tarea se concentra en salarios y gastos administrativos, no en acciones directas de localización.
Año con año, la estructura de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CEBP) absorbe la mayor parte de los recursos disponibles. El dinero alcanza para pagar sueldos, pero resulta limitado cuando se trata de salir a buscar.
Este desbalance quedó documentado en el informe Puebla: El derecho a la búsqueda, elaborado por la organización Elementa en 2023, que contiene proyecciones para 2025 y 2026, ubicando a la entidad entre los estados con mayor subejercicio y gasto mal enfocado en esta materia.
El análisis revela que entre 75 y 80 % del presupuesto se destina a nómina y servicios personales, dividido en comisionados, personal administrativo, asesores jurídicos y estructuras internas que no necesariamente se traducen en búsquedas efectivas.
El documento advierte que, al dividir el presupuesto anual entre el número acumulado de personas desaparecidas, la inversión promedio en Puebla es de apenas 10 mil 400 pesos por persona, una cifra que refleja la limitada capacidad operativa real.
Para 2026, la Federación asignó 24.9 millones de pesos a la CEBP, un incremento de 13.1 % respecto a 2025. Con la aportación estatal, la bolsa total ronda los 27.3 millones de pesos.
Sin embargo, el aumento presupuestal no modifica el patrón del gasto. La mayor parte del dinero sigue comprometida antes de iniciar el año, dejando poco margen para búsquedas en campo, tecnología especializada o peritajes independientes.
El segundo rubro en importancia es el equipamiento operativo: camionetas, drones, cámaras subacuáticas y herramientas de excavación. El informe señala que estos recursos existen, pero su uso es esporádico y limitado.
Un tercer bloque corresponde a difusión y tecnología, como impresión de fichas y mantenimiento de plataformas digitales. Son acciones necesarias, pero insuficientes frente a una crisis de desapariciones acumulada por años.
El reporte concluye que en Puebla el problema no es sólo de presupuesto, sino de prioridades. Mientras el gasto se concentra en sostener la estructura, la búsqueda de personas permanece relegada, lenta y con resultados mínimos.