Hallan cadáver en barranca cerca de la Central de Abasto de Puebla
PUEBLA, Pue., 24 de octubre del 2025.- El robo de autopartes se ha consolidado como uno de los delitos más recurrentes en la capital poblana.
De enero a mayo de 2025, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el municipio de Puebla acumuló 585 denuncias por robo de autopartes, cifra que la mantiene como la demarcación más afectada del estado.
El delito ha encontrado un ecosistema favorable: calles oscuras, vigilancia limitada y un mercado informal que opera a plena vista.
De acuerdo con los datos de la Fiscalía General del Estado (FGE), los puntos de mayor incidencia se concentran en colonias como Volcanes, La Paz, Zavaleta, Barrio de Santiago y el Centro Histórico, además de la calle 46 Poniente, considerada el epicentro del comercio ilegal de piezas automotrices robadas.
En la colonia Volcanes, se denuncian constantes robos de espejos, llantas y faros durante las madrugadas.
En La Paz, cámaras de vigilancia privadas han captado el actuar de bandas dedicadas al desmantelamiento parcial de vehículos estacionados sobre avenidas como Teziutlán Sur y la 25 Oriente.
El Barrio de Santiago y Zavaleta se han sumado a la lista negra, sobre todo por la cercanía con universidades, plazas comerciales y zonas residenciales donde los automóviles permanecen sin resguardo.
Incluso, el Centro Histórico ha sido escenario de múltiples robos en calles con alto flujo vehicular y poca vigilancia nocturna.
Por su parte, las autoridades municipales y estatales históricamente han tenido la mira en la 46 Poniente, a la altura de la colonia Santa María.
En ese corredor comercial se venden autopartes de procedencia dudosa que, según la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) Estatal, provienen de vehículos desmantelados en distintas zonas de la ciudad.
A mediados de año, la SSP Estatal y la FGE anunciaron un operativo conjunto para intervenir los locales donde se detectó la venta de componentes sin comprobante de origen. Pese a ello, los reportes ciudadanos indican que el comercio ilícito persiste, con piezas nuevas y usadas que se ofertan a precios muy por debajo del mercado.
El modus operandi
Según las autoridades de seguridad, la mayoría de los robos se cometen sin violencia.
Los delincuentes actúan durante la noche o al amanecer, cuando los propietarios dejan sus autos estacionados en la vía pública.
En cuestión de minutos desmontan espejos, faros, rines, calaveras o molduras, piezas que después se revenden en tianguis y talleres clandestinos.
Datos de la FGE revelaron que el robo de autopartes creció 14 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2024, y aunque los operativos se han incrementado, menos del 10 por ciento de los casos terminan en una recuperación de piezas o en detenciones.




