Despliegan operativo de seguridad por Día de Muertos en Puebla
PUEBLA, Pue., 28 de julio de 2026.- La carrera por el poder ha comenzado a generar distracciones tempranas en Puebla. Ante las evidentes aspiraciones políticas dentro de su propio círculo de trabajo, el gobernador Alejandro Armenta Mier decidió lavarse las manos y dejar a su suerte a los integrantes de su gabinete de cara al proceso electoral de 2027.
En medio de la exigencia ciudadana por tener un gobierno concentrado en resolver problemas en lugar de planear campañas, el mandatario estatal sentenció que no será él quien patrocine o frene a los funcionarios que ya buscan aparecer en las próximas boletas. “Yo no promuevo a nadie ni desaliento a nadie”, fue el mensaje directo para quienes intentan usar la administración pública como un mero trampolín electoral.
La advertencia llega en un momento de tensión interna, detonada por la reciente gira de la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes. Aunque la postura oficial asegura que el encuentro fue únicamente para rendir informes sobre las actividades del partido, la reunión a puerta cerrada sirvió como un escaparate donde algunos suspirantes del gabinete estuvieron presentes, mientras que otros quedaron marginados, alimentando la especulación sobre quiénes realmente tienen luz verde para la sucesión.
Para la sociedad, el riesgo de estos destapes prematuros es claro: que los servidores públicos abandonen sus obligaciones actuales para enfocarse en la contienda electoral. Frente a este escenario, la única garantía ofrecida desde el Ejecutivo es que cada funcionario deberá asumir las consecuencias políticas y legales de sus actos, bajo la promesa de que la prioridad del estado debe ser dar resultados reales y no enfrascarse en una disputa de poder que termine paralizando a la entidad.