Invierten 124 mdp para reducir riesgo de inundaciones en el río Pantepec
PUEBLA, Pue., 23 de julio del 2026 - La situación climática en Puebla ha dejado de ser una preocupación estacional para convertirse en un desafío de seguridad pública masivo. Con más de la mitad de sus municipios en riesgo, la entidad enfrenta una realidad alarmante: el 63.77% de la población total, equivalente a más de 1.3 millones de personas que residen en zonas con índices de peligro que van de medio a muy alto.
El peligro no es uniforme, pero se ensaña con los lugares donde vive más gente. De acuerdo con datos oficiales, el estado registra 148 puntos críticos de inundación repartidos en 43 municipios. Sin embargo, la mayor tensión se concentra en los 10 municipios más poblados que presentan riesgos inminentes:

En la ciudad de Puebla, la situación es especialmente delicada debido a que los 33 puntos críticos están asociados a cuatro cuerpos de agua principales que atraviesan zonas densamente pobladas e infraestructura clave:
Río Atoyac: Amenaza directamente a colonias como Mayorazgo, Las Ánimas, Santa Cruz Buenavista (con 2 puntos de inundación), San José del Puente y Reforma Sur, entre otras.
Río Alseseca: Sus crecidas afectan a zonas de gran actividad como La Hacienda, San Manuel, Joaquín Colombres, Valle del Sol y Tres Cruces.
Vaso Regulador Puente Negro: Mantiene en alerta a las colonias Adolfo López Mateos y Cuauhtémoc.
Barranca de San Diego: El punto de peligro principal para los habitantes de El Encinar.
La geografía poblana es un laberinto de agua. En el estado convergen tres regiones hidrológicas: Balsas, Norte de Veracruz y Papaloapan y 16 cuencas, siendo la región del Balsas la que concentra la mayor cantidad de estas venas fluviales. El relieve montañoso del estado facilita que, ante lluvias intensas, el agua baje con rapidez hacia las cuencas del Río Bajo Atoyac y el Río Tecolutla, que son las de mayor extensión en el territorio.

Para evitar que estas cifras se conviertan en tragedia, el Gobierno del Estado ha activado un protocolo de respuesta inmediata que ya no solo contempla la vigilancia, sino acciones directas en campo:
Vigilancia de Presas: Monitoreo constante junto a Conagua para realizar extracciones controladas de agua antes de que representen un peligro.
Protección de Infraestructura: Se analizan riesgos específicos en hospitales locales y zonas turísticas para garantizar que sigan operando o sean evacuados a tiempo.
Despliegue Humano: Realización de recorridos conjuntos con los tres niveles de gobierno en las zonas más vulnerables para comunicar el riesgo directamente a los vecinos.
Recursos Listos: El estado ha dispuesto plantas de energía, servicios de agua potable, comunicaciones y transporte para asistir a los damnificados de manera inmediata.
Medidas Preventivas: Las autoridades tienen la facultad de suspender la movilidad y las clases si el riesgo para los ciudadanos aumenta de manera considerable.
Con un equipo de Protección Civil que ha crecido de 53 a 210 elementos, el estado busca que la mitad de Puebla que hoy duerme bajo riesgo, pueda hacerlo con la certeza de que hay un operativo listo para actuar.




