La escuela frente al celular
“No puedo pensar en una necesidad más grande durante la niñez como la necesidad de la protección de un padre”.
Sigmund Freud
Tener a un menor a cargo implica que el tutor dará energía, recursos y atención para asegurarse de que esa vida se desarrolle de una manera óptima y segura. Pero ¿cómo garantizar todo eso a un menor cuando el adulto vive en precariedad constante?
Según los datos más recientes del INEGI, actualmente México tiene una tasa global de fecundidad de 1.60 hijos por mujer, muy baja comparada con los 2.07 de 2018 y aún más baja si la comparamos con los 2.21 de 2014. ¿Cuál será la razón?
Si algo se les enseñó a los millennials es la capacidad de mirar los problemas sociales y cuestionarse si es así como querían vivir. La gran mayoría se volvió aspiracionista de estilos de vida que eran prácticamente inalcanzables para la mayoría de la población.
A muchos se les educó con la idea de que su capacitación profesional era indispensable para tener una vida medianamente digna, y es cierto. El detalle es que no solamente con educación secular puedes alcanzar una vida digna, y menos con sueldos tan bajos para profesionistas u obreros. Si a eso le sumamos la inaccesibilidad de la vivienda propia, la falta de transporte digno y una inseguridad cada vez mayor, nos da un cóctel de razones de peso para no tener hijos.
Los millennials han trabajado día tras día, esperando algún momento tener esas condiciones de vida que permitan tener estabilidad económica; sin embargo, el tiempo pasa y esas condiciones no llegan.
¿La razón? La mayoría de los legisladores viven en una burbuja de privilegios y creen que el grueso de la población tiene condiciones de vida similares a las de ellos, con sueldos altos, chófer incluido, pago de dieta y zonas residenciales con seguridad.
Tan solo en marzo de 2026, el Congreso de la Unión aprobó la reforma constitucional que establece la reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. La reducción será gradual: 46 horas en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y 40 en 2030. La reforma contempla que, para quienes trabajen ocho horas diarias, se tengan dos días de descanso.
¿De qué te sirve tener casa si solo podrás tener un día para habitarla? ¿De qué te sirve tener una ciudad patrimonio con actividades artísticas o culturales si solo tienes un día para “disfrutar de ellas”? ¿De qué te sirve vivir en una ciudad con costa si nunca puedes ir al mar porque en tu día de descanso tienes que lavar ropa?
Quizá para un matrimonio millennial es mejor no tener hijos que verlos de vez en cuando por no tener días de descanso seguidos.
Claro que en papel todo es muy bonito; por ejemplo, hoy en día la jornada es de ocho horas diarias. La realidad es que eso no importa para muchos empleadores, sean del ámbito formal, informal, sector público o privado: hay jornadas de 12 horas, o en el sector de la seguridad pública o privada hay jornadas de 24 horas. La ley no la respetan y las instituciones que deberían vigilar eso no lo hacen. El papel es bonito, pero la realidad no cambia en nada.
¿Qué otras razones tienen los nuevos jóvenes para no tener hijos?
Inseguridad:
Los adultos que vivieron su infancia en el tiempo de Calderón saben lo que es tener que esconderse debajo de su mesa o silla escolar al escuchar una balacera, y no van a querer arriesgarse a que sus hijos tengan el mismo trauma. Porque, aunque las “otras cifras” busquen maquillar la inseguridad, la realidad es que seguimos en un país peligroso en extremo.
Podríamos desglosar un sistema de salud deficiente, falta de medicamentos, falta de áreas verdes, olas de calor más extremas, falta de agua, corrupción, problemas de salud mental y emocional, etc.
La realidad es que los contextos han influido mucho en esta decisión de tener un número tan bajo de hijos o no tenerlos, y económicamente puede representar un riesgo para las finanzas del Estado en un futuro.
Pero estamos en el presente y debemos cuestionar: ¿qué harán las autoridades privilegiadas para que nuestros adultos en edad reproductiva tengan la confianza para tener hijos?
Países como Corea del Sur, Japón o Alemania han impulsado su industria y tecnología para ser más productivos mediante la automatización, inteligencia artificial, educación, infraestructura, participación laboral femenina o salarios vinculados a la productividad.
México debe apostar por estos rubros si quiere sustituir el bono demográfico que tiene actualmente, de una población joven y dispuesta a trabajar.
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