Nada Personal
A pocas semanas dar inicio al próximo proceso electoral, donde los temas administrativos y la integración de algunos órganos transitorios deberían ser las noticias más destacadas, llega una de las noticias más trascendentales no solo para Puebla, sino para todo nuestro país: la renuncia de Mónica Soto Fregoso a su cargo como Magistrada de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Mediante una carta dirigida a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, y un anuncio a medios de comunicación en el Encuentro Nacional de Magistraturas Electorales 2026, la Magistrada solicitó la separación de su cargo donde concluirá sus funciones el próximo 31 de agosto; concluyendo con su carrera de (casi) diez años en ocupar uno de los cargos más importantes en materia electoral de nuestro país.
Una figura controversial, aunque siendo sinceros todos los Magistrados que conforman la Sala Superior lo son, la Magistrada Soto concluye más de 28 años de carrera en materia electoral; también como Magistrada en la Sala Regional de Guadalajara; tomo protesta en el lejano 2016 y ha estado en el ojo del huracán, entre varias ocasiones, desde 2023 cuando asumió la presidencia de la Sala Superior del TEPJF (hasta 2025) en uno de sus periodos más críticos del tribunal.
Una de las piezas clave en el paradigma electoral establecido con la llegada de la 4T, defendida por algunos, señalada como benefactora del poder por otros, su partida marca una de las épocas más analizadas y cuestionadas dentro de la política mexicana donde el TEPJF ha sido visto como uno de los órganos más polarizados en época reciente.
La próxima partida de la Magistrada deja un vació gigante que deberá ser cubierto mientras la Sala Superior continúa sus actividades con cinco integrantes, necesitando por lo menos cuatro para actividades ordinarias. Si bien la elección de Magistrados electorales se llevará a cabo dentro de dos años no hay certeza de que todos los integrantes permanezcan el tiempo que les falta.
Sea cual sea la postura que se quiera tener sobre la Magistrada, su partida antes de que inicie formalmente el proceso electoral 2026-2027 dejará muchas dudas sobre la eficacia y consensos que se puedan tener en la Sala Superior.