Nada Personal
¿En manos de quién está la seguridad pública? En el caso de los malos policías ¿qué grado de complicidad tienen con los presidentes municipales? ¿Quién no está haciendo su trabajo?
Las respuestas deberán venir de las oficinas de Samuel Aguilar Pala, el secretario de Gobernación, y del despacho del secretario de Seguridad Pública del Estado, Francisco Sánchez.
Si el militar de la Marina sigue de secretario de compañía regalando despensas en actos oficiales y en eventos sociales, no hay quien vigile ni supervise la actuación de los mandos policiales en los municipios, infiltrados -por no decir comprados- por grupos delictivos.
Es inaudito que sea el gobierno federal a través de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana quien investigue y desmonte la red de complicidades del crimen organizado a mandos policiales.
Los primeros focos de alerta fue la corrupción descubierta en la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) en el gobierno de la ciudad de Puebla encabezado por José Chedraui Budib por la detención de policías municipales que operaban para la delincuencia.
Desde esa fecha se han venido descubriendo vínculos de complicidad de mandos policiales con la delincuencia organizada, en especial aquellos ligados a la operación de narcolaboratorios para la producción de drogas sintéticas.
Sucede lo mismo con la complicidad de mandos policiales y tropa subalterna al servicio de bandas de la delincuencia organizada relacionada con el robo y contrabando de hidrocarburos de Pemex, identificado con el huachicol.
Uno de los corredores más activos es de Amozoc a Tepeaca y en la sierra norte, en una impunidad garantizada por las policías municipales.
Si presumen la coordinación de los mandos del estado desde la SSP estatal con las corporaciones policiales municipales, entonces por qué existe y crece la corrupción de mandos policiales en municipios y regiones, lo mismo de la ciudad capital, la zona metropolitana y en las diferentes regiones del estado, de la mixteca, la sierra norte y negra.
Si falla el enviado de la Marina como titular de la SSP estatal que se comporta más como político partidista que como mando policial, el desempeño de Aguilar Pala para coadyuvar con los presidentes municipales es de pena ajena.
Cómo pueden explicar en la secretaría de asuntos de política interna que si los mandos policiales están al servicio de grupos de la delincuencia y del crimen organizado relacionados con el huachicol y los narcolaboratorios, los presidentes municipales no son investigados.
Pueden pasar detenciones como la del secretario de Seguridad Pública del municipio de Atlixco, pero la presidenta municipal morenista Ariadna Ayala Camarillo no es sometida a una investigación, y por el contrario cuenta con un blindaje jurídico y político.
Pasó lo mismo con el presidente municipal de Tepeaca, también de Morena, Julián Alfredo Velázquez Romero, El Capi, donde la explosión de un depósito de almacenamiento de huachicol explotó, y al señor alcalde no le quita el sueño el señalamiento de complicidad, junto con los mandos oficiales.
Es increíble que esté más preocupado y ocupado el secretario de Gobernación en mantener en el cargo a la presidenta municipal de Acatlán de Osorio y prolongar el conflicto de ingobernabilidad, solo por motivaciones personales, pese a las evidencias de corrupción.
Con un secretario de Seguridad Pública como el marino Francisco Sánchez, que no cumple sus obligaciones elementales como la certificación de los policías municipales, y la protección de Aguilar Pala a los alcaldes de Morena, pese a sus vínculos con la delincuencia, cómo pretenden lograr el compromiso de su jefe de consolidar la transformación.