Nada Personal
Quién iba a pensar que el Día de San Valentín se convertiría en uno de los días más tóxicos del año por la cantidad de contaminación que se genera.
Desde las flores que se regalan, en las que se ha demostrado en Europa la presencia de altas concentraciones de sustancias tóxicas debido al uso de pesticidas, hasta los chocolates, las bolsas decoradas con celofán y otras variedades de plásticos y microplásticos que terminan en la calle o, peor aún, en el mar, dentro de alguna tortuga o pez desafortunado.
A eso se suman los globos en forma de corazón, que dependiendo del material pueden tardar meses o incluso años en degradarse.
También está el uso de papel para cartas, envolturas y bolsas, lo que se traduce en tala excesiva de árboles y en el consumo de grandes cantidades de agua.
Los propios chocolates, tan clásicos en esta fecha, requieren más de 17 mil litros de agua para producir un solo kilogramo. Y si se pide comida para llevar o se recurre a la comida rápida, los envases y desechables también se convierten en residuos casi inmediatos.
Todo se prepara con tiempo para el 14 de febrero. Miles de toneladas de flores se exportan desde Latinoamérica y África para que estén listas.
El chocolate, las cartas, los suéteres o sudaderas de pareja se producen con anticipación para que la gente los compre desde días antes.
Según estimaciones del Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT), durante las tres semanas previas al 14 de febrero se realizan vuelos que consumen cerca de 114 millones de litros de combustible, lo que se traduce en la emisión de alrededor de 360 mil toneladas de CO₂ a la atmósfera.
El resultado es una cantidad inimaginable de residuos que terminan en las calles, en los botes de basura de los hogares y, en el caso de Puebla, en los rellenos sanitarios.
Puebla tiene un problema serio de basura, y la mayoría de los poblanos ignora el riesgo que representa porque no ha experimentado lo que significa vivir cerca de uno. Los habitantes de Santo Tomás Chautla ya lo han externado: no solo es lidiar con el olor o con saber que el agua se está contaminando, sino que incluso se están detectando aumentos en casos de cáncer.
Esta historia se repite. La población cercana al relleno sanitario de Calpan ya había denunciado situaciones similares: enfermedades que van desde las respiratorias hasta las intestinales, además de la contaminación de pozos y mantos freáticos.
En Tehuacán, el relleno sanitario sigue en proceso de clausura, y la comunidad de la zona denunció en su momento que la basura estaba contaminando la biósfera de Tehuacán-Cuicatlán.
Como informó Quadratín Puebla, solo hay 11 rellenos sanitarios activos y más de 60 tiraderos clandestinos a cielo abierto.
Es momento de que la cultura en Puebla cambie. Que este próximo 14 de febrero se den obsequios con más corazón y menos envoltura: usar papel reciclado y cartas hechas a mano, preparar comida en casa o evitar desechables, consumir flores locales.
Quizá incluso regalar cosas más raras y valiosas, como tiempo y presencia, dejar el celular fuera de la conversación o hasta apagado. Un día sin fotos, sin bolsas.
El 14 de febrero también es una fecha en la que muchas personas solteras llegan a deprimirse por la publicidad y las imágenes en redes sociales compartidas por parejas. También es válido celebrar la amistad y hasta el amor propio, pero de una manera más consciente y menos consumista.