El verdadero dilema de la inteligencia artificial en México
Independientemente del impacto ecológico que representa la remoción de 746 árboles maduros para la construcción del Cablebús en Puebla, los poblanos han demostrado conciencia ambiental. Sin embargo, las autoridades han ignorado las dos manifestaciones realizadas, el movimiento de artistas contra el proyecto y las voces de arboristas, biólogos y arquitectos que han fijado postura en contra.
Pero las autoridades suelen ignorar los temas que no les convienen, como la crisis forense, el acceso a información actualizada sobre víctimas de desaparición forzada en Puebla, la creciente inseguridad en la ciudad y en el estado, la crisis de los rellenos sanitarios, la contaminación de ríos y presas, así como los problemas que enfrenta el servicio de transporte público.
En el servicio de RUTA se han denunciado asaltos y atropellamientos. También se han registrado muertes por accidentes viales, algunos relacionados con los llamados “arrancones”. A ello se suman las malas condiciones laborales de conductores de plataformas como Didi y Uber, quienes en varios casos han sido víctimas de la inseguridad y han perdido sus unidades o las ganancias del día.
El número de camiones ajenos al sistema RUTA ha disminuido debido a que muchos no aprobaron la verificación vehicular. Varias de las unidades que sí operan lo hacen en condiciones deplorables: pisos que parecen desprenderse, asientos incómodos, y espacios donde muchas mujeres son víctimas de acoso sexual, situación que también ocurre dentro del propio sistema RUTA, pese a la existencia de unidades exclusivas para mujeres.
La solución no es incorporar otro medio de transporte sin atender primero los problemas estructurales del sistema actual. Antes de pensar en el Cablebús, deben resolverse las deficiencias existentes para que la movilidad en Puebla sea realmente más rápida y eficiente.
De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), en colaboración con el Gobierno de la Ciudad de México en 2024, un sistema de cablebús es eficiente cuando la topografía es compleja, existen accidentes geográficos, hay zonas de difícil acceso y alta densidad poblacional, y cuando conecta comunidades marginadas con centros de salud, educación y trabajo.
En Puebla, el proyecto conectaría principalmente la zona nororiente con el sur de la capital, uniendo La Resurrección con el Centro Integral de Servicios (CIS) Angelópolis. Se contempla un sistema de varias líneas con paradas en la zona de estadios, Cerro de Amalucan, Bosques de San Sebastián, Parque Ecológico, CENHCH y Parque Juárez.
Aunque se trata de zonas transitadas, existen regiones más marginadas en el estado donde un sistema de este tipo podría resultar más eficiente debido a su topografía complicada y condiciones de exclusión social, como ocurre en Tehuacán, la Sierra Norte y la Sierra Nororiental.
Hace falta una mejor planeación del proyecto y una mayor disposición del Gobierno para escuchar con atención las razones por las que los poblanos rechazan el Cablebús. Muchas de las demandas se centran en la modificación del Parque Juárez, donde serían removidos al menos 116 árboles. Además del impacto ambiental, que implicaría la afectación de un espacio donde transitan hasta 47 especies de aves, para muchos este parque es un baúl de recuerdos: la infancia, el primer beso o el lugar donde encontraron al amor de su vida.
De acuerdo con el capítulo del libro La erosión del espacio público en la ciudad neoliberal, desde 2017 Puebla atravesaba una crisis por la falta de espacios públicos recreativos adecuados para que las infancias jugaran sin sentirse inseguras. El estudio identificó áreas recreativas deficientes, con escaso contacto con la naturaleza, oferta limitada de juegos y distribución inequitativa. Además, según la percepción de niñas y niños de colonias marginales, su entorno está marcado por vandalismo, delincuencia, alcoholismo y falta de mantenimiento.
El derecho a los espacios públicos es un derecho humano. Una auténtica conciencia ambiental por parte de las autoridades se habría demostrado meses atrás, con una planeación clara sobre el traslado eficiente de árboles, y no ahora, después de que cientos de personas se manifestaron en contra del proyecto. El Cablebús no resolverá los problemas estructurales de movilidad y podría generar mayor estrés urbano ante la disminución y alteración de espacios verdes fundamentales como el Parque Juárez, el Parque Ecológico, las áreas verdes del CENHCH y el Parque Víctor Hugo.
La planeación urbana no puede sostenerse en ocurrencias políticas, sino en evidencia científica verificable, diagnósticos ambientales rigurosos y estudios de movilidad que respondan a la realidad social y territorial de Puebla. Ignorar la voz de especialistas y los datos técnicos es renunciar al método, y cuando se gobierna sin ciencia, la ciudad termina pagando el experimento.




