Descomplicado
Tres semanas de violencia generada por la delincuencia por uno de los brazos armados del CJNG, La Barredora, ha impuesto en Puebla el terror.
Cerró la semana con ataques el domingo 22 por la detención del narcotraficante Nemesio Oseguera Cervantes El Mencho.
En la conferencia mañanera local, el vicealmirante Francisco Sánchez, reconoció la presencia del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), como lo evidenciaron la quema de una tienda, la sede de un Banco del Bienestar y la quema de autobuses en autopistas.
Hizo lo propio la fiscal General Idamis Pastor, al adelantar hace unos días que sicarios del grupo delictivo La Barredora son presuntos responsables del ataque en Sala de Despecho.
Hasta la fecha no hay indicios de la intervención de este grupo criminal en el asesinato de tres jóvenes en la zona de Angelópolis, como tampoco del móvil.
Reconocer la presencia de ese grupo delictivo por parte de los gobiernos y la Fiscalía General, no resuelve la inseguridad pública en el estado, ni retorna la paz y la tranquilidad.
La misma dirigencia del partido oficial Morena, a través de su vocero, Agustín Guerrero, acompañado por la dirigente estatal formal, Olga Lucía Caballero (Romero) Garci-Crespo, aseveró que a este partido “no le quita al sueño” la presencia del CJNG en Puebla.
Un personaje que no es poblano porque solo es enviado de la dirigencia nacional de Morena, oriundo de Ciudad de México, le importa un bledo la paz, tranquilidad y vida de los poblanos.
La violencia sigue cobrando víctimas en la entidad, lo mismo con los asesinatos del matrimonio poblano Tello Ruiz privado de la libertad en Tlaxcala y hallados sin vida en Chignahuapan, que aquellos ciudadanos privados de la vida para ser asaltados.
El estado se cerró la tercera semana de violencia generada por la delincuencia con los ataques violentos del domingo a negocios, Banco del Bienestar y quema de vehículos, como respuesta a la detención del capo Nemesio Oseguera.
A pesar de este panorama de terror adverso a la seguridad pública que debe garantizar el Estado, sigue sin entenderse la estrategia en el combate a la delincuencia, y si esta existe, debe modificarse, poque ha demostrado ineficacia ni siquiera para contener la violencia.
En Puebla falta mucho por hacer en materia de prevención de delitos porque la seguridad pública es una tarea pendiente de cumplir para la seguridad de la población.
No hay en el territorio estatal un día en que no se cometa un delito, incluido el homicidio doloso, pero lo mismo ocurren delitos del fuero común que federales de alto impacto.
Los últimos crímenes cometidos en Puebla, deberían ser razón suficiente para instalar una mesa de seguridad pública de los tres órdenes de gobierno con los diferentes sectores de la sociedad.
Inexplicablemente hay una resistencia a socializar opciones y alternativas contra la inseguridad pública con la participación de universidades, empresas, expertos en la materia y los representantes sociales, negativa que solo genera asilamiento social y divorcio con la población.