Descomplicado
Luego de la dinastía de los Ávila Camacho: Manuel (presidente 1940-1946)), Maximino (gobernador 1937-1941) y Rafael (alcalde); pasando por el periodo presidencial del sanandreseño Gustavo Díaz Ordaz, la segunda dinastía en el poder político es el bartlismo.
Secretario de Gobernación y de Educación Pública, en los sexenios de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari; precandidato presidencial, gobernador de Puebla y senador, Manuel Blartlett Díaz es la cabeza visible de la clase política guinda en Puebla.
Es sin duda el líder de la corriente política poblana más visible en la metamorfosis de un amplio conglomerado de grupos del PRI que adaptó esa sangre priista al naciente partido Morena, de la misma cuna socialdemócrata.
Bartlett Díaz halló en Morena un renovado priismo de centro izquierda (socialdemócrata) coincidente con el nacionalismo revolucionario de otro priista, el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador.
El polémico y controvertido político del viejo PRI, y ahora renovado en las filas de Morena, Manuel Bartlett hizo su reaparición pública con motivo de su cumpleaños 90, festejo auspiciado por Carlos Meza Viveros, quien fuera su secretario de Gobernación.
En la longeva vida como político del sistema político priista que gobernó con mano dura, Bartlett es el padre político de legisladores, gobernadores y funcionarios públicos y dirigentes de Morena en la entidad, que nacieron y crecieron a su sombra como gobernador de Puebla, en la era del predominio absoluto del Revolucionario Institucional.
Dos personajes de reunieron con Manuel Bartlett en un abrazo tripartito con el gobernador: los primos Alejandro Armenta Mier e Ignacio Mier Velasco.
No es un asunto menor, se trata de dos de los pupilos poblanos que crecieron políticamente a su sombra de Bartlett, uno como alcalde de Acatzingo, Armenta, y el otro como presidente del CDE del PRI y diputado federal, Ignacio Mier.
Los primos y correligionarios del PRI y ahora de Morena, se reencontraron en un fundido abrazo con su mentor político, a quien acompañaron en la celebración con motivo del 90 aniversario de vida.
Manuel Bartlet promovió a los primos y los vio crecer, ambos encumbrados en la cresta del poder político del estado y en la federación: Armenta Mier, exsenador y gobernador de Puebla, e Ignacio Mier, líder de la mayoría de Morena en el Senado y presidente de la Junta de Coordinación Política.
El bartlismo es indiscutiblemente la nueva dinastía política poblana del PRI-Morena (PRIMor) que empezó con el gobierno de Bartlett y se extendió en el sexenio de otro de sus pupilos, el exgobernador Mario Marín Torres, y el excandidato a gobernador Javier López Zavala, ambos en presos por dos causas penales distintas.
La dinastía política bartlista está por encima de los intentos separatistas del marinismo que hizo agua por distintos errores garrafales, pero el imán político siempre fue Manuel Baltlett Díaz, a quien el mismo Mario Marío reconoció en público como su mentor político.
Esa dinastía que nació y creció en el útero del priismo, son ahora la nueva clase política en el estado como el grupo dominante en Morena, el presunto partido de izquierda fundado por López Obrador.
Los ahí reunidos para festejar los 90 años de Manuel Bartlett, son los políticos machucones, por encima de grupúsculos de ínfima trascendencia del movimiento obradorista (Claudia Rivera y familia, Carbajal, Pavel Gapar, Méndez…) y de la vetusta izquierda de los comunistas históricos del extinto PCM, maoístas, trotskistas, y de más tribus que sirven de floreros en la 4T.
La dinastía política predominante en el estado es la bartlista, son de Morena -de presunta izquierda-; sobrevive con todo el poder político en el estado.
Bartlett tuvo como único contrincante en la disputa por el nuevo establishment poblano al también expriista y exgobernador Rafael Moreno Valle Rosas, nieto de uno de los generales de la postrevolución, que le disputó a Bartlett esta posición predominante.
A los 90 años, Manuel Bartlett Díaz ve coronada en Puebla la herencia política del poder a los suyos, en una dinastía igual o más poderosas que la avilacamachista, en una metamorfosis colectiva en un priismo renovado de centro izquierda en Morena.