La escuela frente al celular
Con un llamado a fortalecer una auténtica alianza entre el sector público, el empresariado, la academia y la sociedad civil a favor de la entidad poblana, irrumpió Jorge Espina Reyes en la agenda política local y nacional.
El expresidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y presidente de la Junta de Gobierno de la UPAEP ofreció un discurso durante la ceremonia solemne donde asumió el cargo como rector el filósofo Jorge Medina Delgadillo.
Utilizó como escenario el relevo rectoral en la universidad privada católica que se identifica con el humanismo cristiano, para referirse a problemáticas humanitarias y sociales del país y la entidad, haciendo a un lado el purismo académico sin compromiso social.
Al hacer uso de la palabra, Espina pidió a los invitados guardar un minuto de silencio por las 130 mil personas desaparecidas en el país.
Recordó las palabras del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado Vaticano en su reciente visita al país, quien dejó una reflexión profundamente conmovedora sobre los desaparecidos en México.
En la homilía en la Basílica de Guadalupe, destacó, el Cardenal se refirió a las madres buscadoras: “su ejemplo resuena con especial fuerza aquí en México, donde tantas madres siguen buscando con firmeza y fe a sus hijos desaparecidos”.
Son palabras que interpelan nuestra conciencia, dijo Espina Reyes al considerar que “esa realidad no puede ser ignorada y que nuestro compromiso por construir un México más humano y reconciliado es más urgente que nunca”.
Citó entonces la cifra de las 132 mil personas desaparecidas, al subrayar que detrás de cada cifra hay un nombre, una historia, una familia y una madre.
“Madres que, cuando las instituciones no han podido responder, han salido ellas mismas al campo. Han tomado una pala. Han escarbado la tierra con sus propias manos. Han recorrido montes, caminos y desiertos buscando un indicio, una prenda, un rastro; cualquier señal que les permita volver a abrazar, aunque sea en la memoria, a quienes les fueron arrebatados”.
No podemos acostumbrarnos a ese dolor. No podemos permitir que la indiferencia sustituya a la compasión, destacó uno de los patronos de la UPAEP.
Hizo un llamado a nombre del humanismo universitario a formar personas capaces de reconocer la dignidad de todo ser humano y de comprometerse con la construcción de una sociedad más justa, reconciliada y en paz.
Al insistir en poner al centro el bien común, se refirió a la situación de Puebla, de los contrastes, y destacó el enorme talento y potencial para abatir el rezago social, padre de las profundas desigualdades.
Puebla “es el quinto estado más poblado de México, pero apenas la décima economía del país, por lo que nuestro PIB per cápita es inferior en 30% al del promedio nacional”.
“A ello se suma que el 72% de las personas ocupadas trabaja en la informalidad, mientras el 43% de nuestra población vive en situaciones de pobreza y el 7% enfrenta la pobreza extrema”.
Apeló Espina a quienes tienen liderazgo en la entidad en el ámbito empresarial, “porque el desarrollo económico y la prosperidad no son tarea exclusiva del gobierno”.
Los exhortó a asumir “un papel decisivo en la construcción de una economía más competitiva, más incluyente y humana, capaz de abrir oportunidades para todos y no solo para unos cuantos”. Ojo, lo dijo un empresario exitoso, con vocación social.
Jorge Espina le puso el cascabel al gato: “frente a desafíos de esta magnitud, ninguna institución puede responder por sí sola. Es momento de fortalecer una auténtica alianza entre el sector público, el empresariado, la academia y la sociedad civil”.
Esa gran tetrahélice que, cuando trabaja con generosidad y visión de futuro, es capaz de transformar realidades desde nuestras distintas responsabilidades.
Puebla y México necesitan menos esfuerzos aislados; más voluntades unidas, convencidas de que el desarrollo, la justicia y la paz solo serán posibles cuando caminemos juntos, remató un Jorge Espina, congruente con su trayectoria y su militancia en la filosofía del bien común.
Puebla y México necesitan menos esfuerzos aislados; más voluntades unidas, convencidas de que el desarrollo, la justicia y la paz solo serán posibles cuando caminemos juntos, subrayó el presidente de la Junta de Gobierno de la UPAEP.
Hacen falta estas voces a favor de la democracia y la pluralidad que parece se desvanecen en un momento de polarización y la imposición de la verdad única para el control absolutista como política de Estado.