Nada personal
En Tlaxcala, el martes 4 del mes, la señora presidenta de la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de Puebla apareció quitada de la pena en uno de eso eventos de glamur que le encantan: sentada en una mesa con su homóloga tlaxcalteca, en Casa de Gobierno, donde la anfitriona fue Lorena Cuéllar Cisneros.
Rosa Isela Sánchez Soya, la ombudsman o ombudsperson, como guste llamarla, estaba bien oronda departiendo con bebidas espirituosas y canapés, tirando besos a diestra a siniestra, como actriz ollywoodense, mientras los derechos humanos en Puebla eran vulnerados.
En pleno escándalo nacional por las declaraciones discriminatorias de las diputada locales de Morena Graciela Palomares Ramírez y Nalleli Salvatori Bojalil contra las personas adultas mayores, a Sánchez le andan valiendo madre los derechos humanos de ese sector de la población, y del resto de poblanos.
La ombudsman no está visible para las madres buscadoras ni para los adultos mayores violentados en Puebla.
Sánchez Soya existe solo para cumplir indicaciones como defensora -junto con la rectora del Campus Puebla del Tec de Monterrey (ITESM), del secuestrador protegido de los jueces del acordeón, Israel Vallarta, de la banda de "Los Zodiaco".
Pues con todo y lo criticable de la actuación de la presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Rosario Piedra Ibarra, emitió un comunicado respecto a las manifestaciones de las legisladoras morenistas poblanas, ante el silencio de Rosa Isela Sánchez.
La señora presidenta de la CDH recibe un sueldo de los impuestos de los poblanos, pero lo suyo, lo suyo es gozar de la vida rodeada del glamur de la socialité poblana o tlaxcalteca, utilizando vehículos oficiales de lujo, con choferes y guaruras que la acompañan a sus compromisos sociales.
Pero la CNDH actuó de oficio fijando una postura respecto a las “ladies” de Morena que se refirieron a los adultos mayores como personas que “huelen a baúl” y se “están pudriendo”.
La oficina de la ombudsperson nacional calificó las declaraciones como una flagrante violación a los derechos humanos y un acto evidente de violencia institucional.
Estos comentarios rebasan por mucho los límites de la libertad de expresión para convertirse en un claro discurso de odio y edadismo explícito que ataca la dignidad de las personas adultas mayores, publicó la CNDH a través de la Dirección General de Difusión de los Derechos Humanos.
Subrayó el organismo que una simple retractación en redes sociales, motivada por la presión mediática o política, es insuficiente para reparar el daño moral infligido a la sociedad.
Los asesores de la presidenta de la CDH Rosa Isela Sánchez Soya deberían desquitar el sueldo que reciben para evitar omisiones tan graves de la señora socialité, porques es una vergüenza que la CNDH haga su tarea y le enmienda la plana a Sánchez, mientras sus asesores en medios e imagen están sentados en sus oficinas sacándose el moco.
La CNDH de Piedra Ibarra se ocupó también de otro omiso y bueno para nada, el “presidente” del Congreso del Estado, el morenista Pavel Gaspar, a quien también le exigieron fijara postura ante los graves hechos que denigran al Poder Legislativo.
Protector de las sandeces y frivolidades que distinguen a los diputados del Congreso del Estado, empezando por un fatuo líder parlamentario, Gaspar no está a la altura de un poder legislativo que se la pasa anunciando trivialidades, y cuando legislan, lo hacen con la patas, como ocurrió con las derrotadas leyes de “Ciberasedio” y “Casco”.
La CNDH exigió a Pavel Gaspar y a la mayoría de los diputados de Morena fije una postura oficial contundente e implemente códigos éticos rigurosos que impidan el uso de discursos discriminatorios en cualquier espacio.
Pero Palomares y Nalleli son las reinas intocables en el Congreso local, sede del pueblo que han convertido en las pasarelas de modas, “aviadurismo” y una fuente inagotable de la frivolidad.