Las Batallas
Varios morenistas poblanos -militantes de base, dirigentes, gobernantes, legisladores o servidores públicos- carecen de principios, entregados de cuerpo y alma al pragmatismo.
Lejos, pero muy lejos de ser una izquierda democrática moderna -nada que ver con José Mújica (+) Michelle Bachellet o Gabirel Boris- el régimen (incluido partido oficial y el gobierno) entró a un proceso de descomposición.
Cuando esperaban de la cúpulas partidista líneas políticas de acción revolucionarias para el desarrollo de un modelo de país con diversos indicadores favorables, imperó la predica de los diez mandamientos, por decirlo de alguna manera.
Basta recordar a la malograda presidenta nacional de Morena Luis María Alcalá haciendo un llamado a la militancia a conducirse con austeridad juarista, en la justa medianía, sin ostentación de riquezas y llevar una honesta.
Los esfuerzos de Morena no han logrado alejar el foco público de la opulencia que han mostrado la cúpula partidista y gobernante.
Secretarios del gabinete federal, de los estados, gobernadores, senadores, diputados, alcaldes, regidores y servidores públicos de la 4T no pueden ocultar su tren de vida, en algunos casos, desenfrenada.
Viene Morena de los escándalos del verano de 2025 cuando muchas de las figuras públicas del morenismo fueron vistas en destinos vacacionales en Europa y Asía (Andy López Beltrán, en Japón: Ricardo Moreal, es España…)
Otros como el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Gutiérrez Luna y su esposa, la diputada Diana Karina Barreras, fueron exhibidos portando prendas que distan de los ingresos que reciben en la función pública.
“El poder se ejerce con humildad”, les reiteró la presidenta Claudia Sheinbaum, pero la militancia guinda la sigue ignorando, y es evidente en Puebla como en el resto del país, impera un “gobierno rico, con un pueblo pobre”.
Más allá de esos excesos, varios de los morenistas poblanos han perdido la brújula política e ideológica; han abandonado el papel social del partido como movimiento y gobierno al servicio del pueblo por mandato al entregarse al pragmatismo del ejercicio del poder, para servirse.
Son entonces comportamientos explicables de figuras públicas como Edgar Chumacero, Natalia Suárez Leal, Anallely López Hernández, Michelle Talavera Herrera, Guadalupe Lucero Bárcanas, Nayeli Salvatori Bojalil, Graciela Palomares Ramírez, Mario Montero, Claudia Rivera Vivanco, Roberto Zatarain Leal, Jonathan Collantes, Olga Lucía Romero, Olivia Salomón, José Chedraui, Carla López-Malo… y un largo etcétera.
Qué aportaciones destacadas han hecho al movimiento de la 4T y a Morena personajes como Chumacero, Natalia Suárez, Anallely López, Michelle Talavera, Guadalupe Lucero Bárcenas, Nay Salvatori, Grace Palomares, Zatarain, Collantes, Carla López, Olga Lucía, Salomón …
En la mayoría de éstos y otros más, abunda la trivialidad y el glamur, alejados del movimiento de la supuesta transformación de “izquierda”, que se adjudicaron para sus estrictos intereses personales aspiracionistas el poder y el dinero, no el bien común.
Se percibe una descomposición y desviación del llamado movimiento de la cuarta transformación que les empieza a cobrar facturas, al alejarse del movimiento social y convertirse en parte de la opulenta sociedad dorada, al amparo del dinero público y poder político.
La mayoría de los mencionados no pasan la mínima prueba que exige una vocación social al servicio del pueblo, de formación política e ideológica, congruencia y una vida austera.
Están alejados de los movimientos sociales reivindicativos con colonos, obreros, campesinos, estudiantes, artistas. ambientalistas, madres buscadoras, feministas… el único movimiento que les ocupa todo el tiempo es en las cuentas bancarias personales.
Privilegiados de la burocracia dorada, en el partido y en el gobierno, el régimen de la 4T tiene una acelerada descomposición que se hace peligrosa en la medida que enfrenta crisis cíclicas que los conduce por la ruta del autoritarismo total.
En ésta tendencias se encumbran las burocracias doradas en la federación y el poder de las familias Diamante 4T (López Obrador, Alcalde Luján, Batres Guadarrama, Sheinbaum, Monreal Ávila, Rocha Moya, Bejarano, Delgado Carrillo, Salgado Macedonio, Yunes Márquez…) y las propias instaladas en los estados.
La burocracia dorada, las familias diamante, la corrupción en Segalmex, el escándalo del huachicol fiscal, el pacto con el crimen organizado y la alianza con los grandes cárteles, terminará en un callejón sin salida, y revertir los daños, llevará varias generaciones, dependiendo de la prolongación de los años de la dicta-dura de este conglomerado de intereses personales.