Multienfoque social: Paris arde: Cuando vivir se vuelve un lujo
Con un filete bañando en oro de 4 mil pesos, servido en un restaurante fifí de la CdMx al hijo menor de Andrés Manuel López Obrador, desde La Chingada, el expresidente publicó indignado una carta digital contra el intervencionismo del gobierno de EU en México.
Desde su refugio en Palenque, Chiapas donde operar las políticas partidistas, gubernamentales y da impulso a las carreras políticas de sus hijos, López Obrador acusó al gobierno de EU “tramar” el debilitamiento de Morena”.
En un intento de comunicación epistolar digital, mediate una carta abierta de cinco páginas dirigida a su “amigo” Trump, salió en defensa de sus gobernadores extraditables.
AMLO le pide al magnate republicano antiinmigrante -con toda la carga de nostalgia- “regrese el otro Trump”:
“El Trump de ahora es distinto al que traté. En mi experiencia, fueron varios los asuntos que resolvimos, en bien de nuestros pueblos, mediante el diálogo argumentado y sin confrontación”, publicó el expresidente.
Se refirió al “amigo” -como se decían recíprocamente Trump y AMLO- aquel que exoneró y liberó de la detención en EU al General Salvador Cienfuegos, extitular de la Sedena, retenido por la DEA en la Unión Americana, por presuntos vínculos con cárteles del narcotráfico.
López Obrador recrimina al ultraderechista Donald Trump haber declarado a cárteles mexicanos organizaciones terroristas internacionales, porque ahora, “sin pruebas”, acusan a políticos y gobernadores de Morena de presuntos vínculos con el narco.
Asegura el tabasqueño que su amigo Donald Trump ha “cambiado de actitud”, que está siendo manipulado por sus asesores para que cuenten con “licencia para secuestrar, cazar y ajusticiar de manera extraterritorial” (a narcopolíticos) sin pruebas.
Trump en lugar de estar jodiendo a los cárteles internacionales del narcotráfico, debería copiar la “estrategia” López Obrador quien como presidente de México se la pasó con los abrazos y no balazos a los narcos.
AMLO puede ponerle de ejemplo a Trump de los abrazos al Cartel de Sinaloa al impedir en un primer momento la detención de Ovidio Guzmán -hijo de Joaquín Guzmán El Chapo-.
Con ese cártel (la facción de Los Chapitos) López Obrador permitió que a punta de pistola los sicarios llevaran al candidato de Morena Rubén Rocha Moya, a la gubernatura de Sinaloa en 2021.
El expresidente promotor de la Cuarta Transformación reclama a EU ser “intervencionista”, pero en realidad se cura en salud porque no quiere ser molestado por el Departamento de Justicia.
El político tabasqueño le debe una explicación judicial (ante la FGR) del involucramiento del titular de la Marina Armada de México (Semar), Rafael Ojeda Durán con el CJNG por el robo del huachicol fiscal que le causó un daño al fisco por 600 mil millones de pesos.
Si AMLO es tan defensor de la legalidad de la presentación de pruebas, por qué no ha comparecido a la FGR para deslindarse del robo multimillonario por el contrabando de hidrocarburos a EU, que tiene en la mira al gobernador de Morena en Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, y en las cárceles -de México y Argentina- a los marinos Farías, sobrinos de Ojeda Durán.
A nombre del no intervencionismo y en defensa de la soberanía nacional, López Obrador defiende a sus compinches de Morena -y a él mismo- para no ser alcanzado por el brazo de la justicia estadounidense por el acto de corrupción para asociarse con el narcotráfico.
De ese tamaño es la complicidad con los capos por el huachicol fiscal y el financiamiento ilegal de las campañas electorales de Morena, a cambio de protección al narcotráfico; y de esas operaciones le saben a detalle López Obrador y Mario Delgado, el flamante secretario de Educación Pública (SEP).
Es el mismo discurso presidencial de Sheinbaum y de López Obrador - ¿quién escribió el guión? - utilizado de manera maniquea -interesada- la idea de que una acusación de narcogobernador a morenistas, es sinónimo de “injerencia” de la ultraderecha de EU.
Esa ultraderecha -declarada con el mismo libreto teatral- que, según el guión de la 4T, tiene el objetivo de sustituir la voluntad popular de los mexicanos en las urnas respecto a quién debe gobernarlos. El absurdo perverso de la propaganda con el sello de López Obrador.
“Para ser más claros (escribió el tabasqueño): algunos funcionarios de Estados Unidos están tramando debilitar a Morena y fortalecer a la oposición de derecha en México con la idea de volver a disponer de un gobierno entreguista, corrupto, mafioso y cruel”, el mismo guión de la narrativa en Palacio Nacional
Es decir, las solicitudes de detención con fines de extradición de Rubén Riocha Moya y sus secuaces, y el retiro de las visas a los gobernadores Alfonso Durazo, de Sonora, y Américo Villarreal, de Tamaulipas -según Sheinbaum Pardo y López Obrador- es para “influir en los votantes a favor de la ultraderecha” mexicana.
Sino la controlan, que no la consuman; se trata de una vil patraña para hacer de la soberanía nacional un blindaje de la narcopolítica en México.
En la conferencia de prensa mañanera, Sheinbaum le entró al coro en la nota del tabasqueño al insistir con la narrativa perversa: “estos buscan una alianza con la ultraderecha mexicana”.
“Permitir la extradición sin pruebas, abre la puerta a que Estados Unidos pueda quitar y poner a los gobernantes en México”, remató Sheinbaum para alinearse: -a propósito de la carta de AMLO- son tiempos de definiciones.