Multienfoque social: Paris arde: Cuando vivir se vuelve un lujo
En materia democrática, México vive un episodio frágil y moralmente despreciable en su historia. La democracia se ejerce desde el poder para someter a sus adversarios políticos y disidentes que critican la conducción del país.
En los últimos ocho años, el partido que llegó al poder fue minando paulatinamente a los poderes que servían de contrapeso, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el Poder Legislativo, que copto para lograr la mayoría y emprender reformas constitucionales a su propio interés.
Para ser una nación plenamente democrática, la sociedad debe ejercer a plenitud su libertad, tener garantizada su seguridad física, jurídica, fincada en una real separación de poderes y pluralismo político.
Habrá quienes cuestionen y afirmen que sí somos una nación democrática, cuando ésta es una democracia amañada.
El país vivió bajo un régimen que por más de siete décadas detentó el poder cancelando libertades, con ministros a modo, mayoría en el Congreso de la Unión y actualmente, con Morena, que conoce bien ese sistema, con un cambio de siglas, repite el mismo patrón. Un mismo perfil y silueta.
Ahora se recurre al discurso de defensa de la soberanía, que se ha vuelto una moda para rechazar embates del exterior o del capital extranjero, como afirma la residente de Palacio Nacional, cuando los enemigos de la soberanía son el crimen organizado, el populismo autoritario, la inseguridad y la dependencia del gobierno protector como ocurrió con el priismo.
Eso es lo que debe enfrentar el gobierno. El narcotráfico, el populismo y la dependencia económica avanzan implacables y ponen en riesgo la democracia y la soberanía.
La palabra soberanía está de moda en México y forma parte de la retórica gubernamental. La libertad y seguridad no debería ser un lujo para unos cuantos, sino para todos, salir a la calle o regresar del trabajo sin miedo a ser asaltado, secuestrado o asesinado por las bandas criminales.
Un país no es soberano por una invasión, sino impedir que otros poderes lo vacíen desde dentro.
Max Weber, sociólogo alemán, consideraba una utopía, una ficción, creer que mediante la democracia se puede llegar a eliminar el dominio entre los hombres.
En un régimen de gobierno democrático, significa una "igualdad jurídica", una objetividad racional, formal, un marco legal impersonal; en contra de la arbitrariedad y del capricho personal, propio de la dominación.
El pensamiento de Weber en el siglo XXI, aún es vigente.