Cohesión Social
Puebla es uno de los estados donde son más visible los indicadores a la baja relacionados a la seguridad pública, la infraestructura, movilidad, salud, educación, la inversión o la economía, entre otros.
Sin embargo, la prioridad y los intereses de los tres órdenes de gobiernos es retener el poder político, a cualquier costa y costo.
La caída de la Inversión Extranjera Directa, el retroceso en la actividad industrial, la desaceleración en el sector de la construcción, la contracción del empleo formal y el estancamiento del crecimiento económico, no conmueve a los gobernantes.
Otra de las expresiones en el ámbito económico en Puebla -como en el resto del país- es el incremento de la economía informal.
La informalidad se desenvuelve y crece entre la corrupción, la caída de recaudación, la presencia del crimen organizado apoderado de varias actividades, la evasión de impuestos, la invasión de la vía pública; las mafias del comercio ambulante y los tianguis, son el pan de todos los días.
Nada o poco se hace sobre la crisis de la infraestructura de pavimentación para la movilidad urbana donde abundan los parches a los baches, y la temporada de las lluvias regresan a la realidad a una población ahogada en el hartazgo social y económico.
Y es que la realidad inevitablemente pasa al terreno de la percepción, y la inseguridad pública en todas sus expresiones sigue en ascenso, al grado de ganar el estatus de la “normalidad” los homicidios múltiples y una larga lista de atrocidades criminales con homicidios atroces, feminicidios y desapariciones todos los días en el territorio poblano.
Sí, hay actividades del gobierno, el anuncio de muchos planes para enderezar actividades productivas, pero no son insuficientes frente a la realidad y la apuesta es por los espectáculo como principal distractor, sin que modifique los indicadores a favor del desarrollo económico, social y en materia de seguridad pública.
En algunos casos los planes de gobierno no convence ni a los potenciales beneficiarios con propuestas como el servicio de transporte aéreo por cable, proyecto que no entusiasma a los grupos sociales mayoritarios, mientras surgen más voces que dan argumento para oponerse, ofreciendo otras alternativas.
Lamentablemente es un gobierno, el de la era de la 4T, que no dialoga con la sociedad, no convence, solo impone, y busca a aplastar con recursos mediáticos convencionales y digitales a quienes piensen distinto, en este y en otros desacuerdos.
Los gobiernos de la Cuarta Transformación no gobiernan a favor de la sociedad; desde el arribo al gobierno de la república con Andrés Manuel López Obrtador, gobiernan para un ejército social de votantes; acabó con los contrapesos e hizo de la propaganda el instrumento para domesticar los Poderes del Estado para monopolizarlos.
Esa praxis política pretende fabricar zombis, en un mundo donde son la verdad es única y absoluta, y con este principio invaden las redes sociales y usan a los medios convencionales con presuntos aspirantes a candidatos a las alcaldías y a los cargos legislativos.
Adicionalmente, en esta instrumentación, involucrar a la sociedad con campañas de odio y linchamientos dentro del mismo partido del oficialismo.
Ocurre con la embestida por la candidatura a la presidencia municipal de Puebla para impedir, por todos los medios, cualquier posibilidad de la reelección, para después extender el aplastamiento inmisericorde de los opositores.
Gobiernan para el pueblo bueno, para sus audiencias sociales corporativizadas, de manera facciosa, no para la sociedad en general a la que nos les interesa escuchar ni dialogar.
La prioridad en el oficialismo es retener el poder público mediante el Partido-Estado, Morena, lo que cueste, aunque en el caso del dinero no esté sujeto a ninguna fiscalización en los tiempos electorales no oficiales.
Suponiendo sin conceder el legítimo derecho del ejercicio del poder para tener el monopolio de los gobiernos, los poderes Legislativo y Judicial, éste no debe ser a costa del deterioro del estado en los diferentes ámbitos, porque los indicadores no mienten, obedecen a la realidad, y socializar la pobreza obstaculiza el crecimiento y solo beneficia a las élites, incluidos los nuevos ricos de la 4T.