Saldos de los destapes
Con los seis inscritos en Morena por la candidatura a la alcaldía poblana, “estaban mejor cuando estaban peor”.
Las inscripciones en línea y la puesta en marcha del manifestodromo en la Avenida Reforma, es un signo de descomposición del oficialismo.
Se trata, además, de una campaña adelantada y ventajosa, al margen de la legislación electoral del estado.
Son los tiempos del oficialismo bajo el membrete de Morena, al mejor estilo priista en el régimen de la 4T, y como campaña adelantada, la “caballada está flaca”.
Impresiona la “izquierda revolucionaria” que gobierna el estado y la ciudad, con la exhibición el sábado de la apabullante “movilización de masas” al Zócalo de la ciudad capital.
La izquierda en Latinoamérica seguro le envidia el liderazgo, carisma y el discurso brillante y profundo de la joven aspirante a la candidatura.
La comunista española Dolores Ibarruri (La Pasionaria) queda como aprendiz en aquello de los discursos incendiarios, ante la profundidad y emotividad del pronunciado el sábado frente al Palacio Municipal.
Ya hubiesen querido los otrora dirigentes campesinos Ramón Danzós Palomino o José Rodríguez (Pepe marchas) reunir en el corazón del Centro Histórico de Puebla a 40 mil seguidores.
El partido de “izquierda” Morena, es la envidia por su capacidad de movilización, como en Corena del Norte, en la Plaza José Martí, en la Habana; en Caracas, con los chavistas o la atiborrada plaza en Managua, con los zombis de Ortega.
Los comunistas históricos poblanos estarán orgullosos de la evolución de la izquierda poblana con Morena.
Es patética la imagen de otra de las aspirantes a la candidatura de izquierda a la alcaldía poblana, sosteniendo en sus brazos el libro con el título Pueblo, el bodrio de López Obrador, como si fuera la tabla de los diez mandamientos, la luz divina en el mundo terrenal.
En la campaña adelantada de la izquierda, también reapareció la cara dura -sin vergüenza por el desastre de ciudad que dejó y el nepotismo que practicó-, en otro intento de regresar para acabar de destruir la ciudad.
Es tan de izquierda Morena que tienen hasta un empresario neoliberal, en el intento de la continuidad en una ciudad capital donde la población estaba mejor cuando estaba peor.
Lo que ocurre en la ciudad capital con el partido oficial con la campaña adelantada, no es una broma, ni un mal chiste o una sátira política, es la pura y simple realidad.
Los simpatizantes del oficialismo deberían estar agradecidos de que entre las reglas de las campañas adelantadas no consideraron los debates ni el intercambio de ideas entre los aspirantes; imagínese al grito de “sí al huachicol fiscal”.




