Nada Personal
Primer fue López Obrador, quien al tercer año de gestión ya no escuchaba a nadie y despreciaba las opiniones contrarias a sus deseos.
Y es que el poder sin límite y su ego robusto lo hicieron creer que era la encarnación de la verdad absoluta, a pesar de su probada mitomanía y que día con día eran más y de mayor calado sus imprudencias y ocurrencias disparatadas, lo que de manera creciente lo aleja de esa realidad que significó el escandaloso fracaso de su gestión.
Pero el de Obrador era sólo la primera muestra de que en Morena viven una permanente “borrachera del poder”.
Y si tienen alguna duda, sólo basta echarle una mirada al discurso mañanero de “la señora presidenta”, quien “a pie juntillas” sigue “la borrachera de poder” de su antecesor, a pesar de la contundencia de los fracasos en educación, salud, economía, violencia, inseguridad y corrupción sin freno, además de que a diario México y los mexicanos perdemos el último aliento de democracia y nos acercamos más a una grosera “dictadura bananera”.
Lo peor del caso, sin embargo, es que la “borrachera de poder” ya está a la vista del mundo, al extremo de que a diario los medios más influyentes del mundo reportan abusos, corruptelas y fracasos en México, al tiempo que comparan a los gobiernos de Morena con las peores dictaduras de la historia.
Una comparación que, por cierto, no es nueva. Y es que, por ejemplo, en el Itinerario Político titulado: “AMLO, como Hitler, “borracho de poder””, --del 30 de agosto del 2023--, dije que el mandatario mexicano era víctima de idénticas patologías que llevaron al poder a los peores sátrapas de la historia
Así lo dije: “Sí, el presidente mexicano confirma, en cada “mañanera” la severidad del “síndrome de hybris” que lo tiene atrapado desde hace años.
“¿Y qué significa el “síndrome de hybris”?
De origen griego, la palabra “hybris” significa ebrio, arrogante, insolente, y ambicioso desmesurado, que supone poseer la verdad absoluta.
Por ejemplo, el síndrome de “hybris” les fue diagnosticado en su momento a dictadores como Mussolini, Hitler y Stalin –entre muchos otros–, y la voz popular lo define como “borrachera del poder”; verdadero estado de embriaguez en donde el “hombre fuerte” ya no escucha, no hace caso, se cree el centro del universo y se aleja de la realidad.
“El clásico de David Owen: “El Poder y la Enfermedad” (Editorial Siruela. Pág. 69), define así la patología del tirano Hitler: “La mayoría de los elementos del síndrome de “hybris” aparecen superpuestos a la aparente racionalidad de Hitler.
“Hitler había llegado a un punto en su mando en el que sus juicios, sus ideas y sus percepciones eran lo único que contaba. Se había vuelto totalmente impermeable a las opiniones de los demás y estaba cometiendo errores enormes, errores característicos de la hybris”. (FIN DE LA CITA)
Sí, la de Hitler era una “borrachera de poder” idéntica a la que cada mañana nos regaló López Obrador durante seis años y resulta idéntica a la que vemos a diario en las mañaneras de Claudia Sheinbaum.
En los dos casos se han presumido éxitos inexistentes, logros inventados, victorias ficticias y decenas de mentiras al día, además de que cada mañana se insiste en destruir a los adversarios, al tiempo y que se alejan de la realidad.
Según el propio Owen, las características de la “hybris” son las siguientes:
1.- Enfoque personal exagerado al comentar asuntos corrientes.
2.- Confianza excesiva en sí mismo; imprudencia e impulsividad.
3.- Fuerte sentido de superioridad sobre los demás.
4.- Los rivales deben ser vencidos a cualquier precio.
5.- Desolación, rabia y rencor por las derrotas.
6.- Desprecio por los consejos de quienes lo rodean.
7.- Y alejamiento progresivo de la realidad.
Y por eso preguntamos. ¿Se trata o no de retratos hablados de Obrador y Sheinbaum?
Pero el asunto resulta aún peor si comparamos el populismo de Andrés y Claudia, con las prácticas populistas de Mussolini, Hitler y Stalin. Aquí los ejemplos.
A). - Una característica de los populistas y reaccionarios de derecha es el nacionalismo exacerbado que se asume como la encarnación del pueblo. Sí, sólo ellos creen saber y entender lo que necesita y quiere “el pueblo bueno”, al extremo de suponer que son el pueblo mismo.
B). - Otro rasgo clásico de los populistas de derecha es la “teoría de la conspiración”. Es decir, la construcción de un tótem; sea político, enemigo o una doctrina a los que se culpa de todos los males. Así, AMLO y Claudia han creado espantajos como “los neoliberales”, “los conservadores”, “los corruptos” y figuras como Calderón, Salinas, supuestos culpables de todo.
C). - Para populistas de extrema derecha, como el expresidente y la presidenta, los intelectuales y periodistas críticos son sus enemigos. Y es que tanto el pensamiento libre, como la razón y la verdad, son “veneno puro” para el populismo.
D) La manipulación de la estadística es otra característica de los reaccionarios populistas de extrema derecha. Por eso, López creó una realidad alterna con más de 170 mil mentiras, además de su consabida manipulación estadística llamada “los otros datos”.
E). - El miedo social, en un gobierno populista de derecha, es piedra angular para mantener el poder. Por eso, López y Sheinbaum cambiaron el combate a la violencia y al crimen por una alianza del Estado con las bandas criminales; bandas que han desatado el terrorismo de Estado.
F). - Y la joya de todo populista de derecha –como Mussolini y Hitler–, es la militarización de la vida política, social y económica. Y ese fue el mayor logro de la gestión de AMLO; meter a militares, marinos y guardias nacionales hasta en la sopa; corromperlos y sacarlos de sus tareas fundacionales; la seguridad. Militarización que sigue con la “señora presidenta”.
Así la peligrosa “borrachera de poder” que ha convertido a Obrador y a Sheinbaum, en remedo de Hitler y Mussolini.
Al tiempo.




