Cohesión Social
Hoy nos encontramos en un momento decisivo, “elecciones en la Facultad de Derecho de la BUAP”. No se trata solo de elegir a una persona, sino de definir el rumbo que queremos para la Facultad de Derecho en los próximos años. En este contexto, es fundamental comprender qué es una elección y para qué sirve. Una elección es un proceso mediante el cual una comunidad toma decisiones de forma democrática, otorgando legitimidad a quienes habrán de representarla. Su función principal no es únicamente designar autoridades, sino permitir la participación activa de todos los integrantes en la construcción de su propio entorno.
Sabemos que la realidad del derecho está cambiando: existen nuevas exigencias académicas, mayor competencia profesional y una sociedad que demanda juristas mejor preparados, más éticos y comprometidos. Frente a este panorama, no podemos quedarnos en la inercia ni asumir una postura indiferente. Participar en una elección implica asumir responsabilidad sobre el presente y el futuro de nuestra institución.
Por ello, es necesario promover el voto dentro de los salones, involucrando a alumnos, docentes y personal administrativo. La promoción del voto no debe verse como una obligación impuesta, sino como un ejercicio de conciencia colectiva. Fomentar la participación fortalece la cultura democrática, genera sentido de pertenencia y permite que todas las voces sean escuchadas. Cuando una comunidad participa, las decisiones son más representativas y legítimas.
Uno de los candidatos entiende algo fundamental: “la facultad no es de una sola voz, es de toda su comunidad”. Por eso, su propuesta no parte de promesas vacías, sino de tres compromisos claros. Primero, fortalecer la calidad académica mediante la actualización de planes de estudio, el impulso a la investigación y la formación de estudiantes con herramientas reales para enfrentar el mundo profesional. Segundo, construir una comunidad incluyente y participativa, donde escuchar a estudiantes, docentes y personal no sea un trámite, sino una práctica constante. Tercero, abrir oportunidades, generando más vinculación, prácticas y caminos hacia el ejercicio profesional.
Este no es un proyecto individual, sino un proyecto colectivo, serio y con visión de futuro. Hoy tenemos la oportunidad de elegir entre la continuidad sin rumbo o un cambio con dirección. Ir a votar no es solo un derecho, es un compromiso con nuestra comunidad, con nuestra formación y con el tipo de profesionales que queremos ser.
La decisión está en nuestras manos. Participar en una elección es ejercer nuestra voz y asumir la responsabilidad de construir el futuro. Votar no solo define un resultado, define quiénes somos como comunidad.




