Cohesión Social
Cuando hablamos del pasado y aparece la nostalgia por nuestro primer beso, por haber tenido el valor de acercarnos a conversar, por un regaño, un abrazo, una travesura o incluso un rompimiento, nuestro corazón late de una forma distinta; recuerda emociones o sentimientos que lo hicieron vibrar. Revivimos la película de una historia de la que conocemos el final, pero disfrutamos los detalles de cómo se fue construyendo. En ellos convergen situaciones que muy probablemente no volverán, porque las personas se han ido, los lugares dejaron de existir o se perdió la magia que los rodeaba. Cada cuadro de la cinta es un momento que pudo representar un reto, un amor, complicidad o peligro que nos llenó de incertidumbre. Estos momentos construyeron nuestro presente, forjaron una relación o fueron los cimientos de nuestra vida misma.
Hablar con melancolía de lo que vivimos nos remite a nuestra humanidad y va más allá de las corazas o armaduras que usamos todos los días. Somos conscientes de que el pasado no se puede cambiar; quedó grabado en un lugar tan especial de nuestro ser al que solo nosotros podemos acceder cuando necesitamos reconstruirnos o recordar quiénes somos. Ahora, esos recuerdos son parte de un tesoro tan íntimo que solo las personas que estuvieron en el momento lo pueden comprender, o tal vez para ti significó algo más porque ellos no tenían el contexto.
Cuando esos recuerdos son parte de los cimientos de una relación, la cual se forjó con el esfuerzo de ambos, todo toma un sabor distinto. Cada detalle es una razón para sentir, cada reto superado representa un momento de crecimiento y de fuerza. La confianza se va creando y nos apoyamos en ese sentimiento de seguridad que se gana a cada instante: el sentirnos tan importantes y tan únicos que nos volvemos protagonistas de la historia que estamos viviendo.
Si pudieras contarme la historia que llegó a tu mente, ¿cómo la llamarías?, ¿cuáles son los momentos que la rodean?, ¿por qué es tan única que merece ser contada? Sí, ahora comprendo por qué es tan especial y vale la pena ponerla por encima de miles de situaciones que podrías narrar. Gracias por tomarte este momento, por dejarte guiar por estas palabras. Ahora te puedo decir que jamás dejarás de ser protagonista, aunque parezca imposible. Tal vez la historia que me cuentes en el futuro sea la que estás viviendo ahora: tan complicada, llena de retos e incertidumbre. Pero algo te puedo asegurar: hoy es un día especial porque acabas de recordar. Estás viendo tu presente y sabes que hay un futuro. Ahora sigue tu día, y si te preguntas: "¿por qué tengo una sensación extraña?", la respuesta es: porque hoy platiqué con tus recuerdos.
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