Notas para un lector improbable
El concepto de derechos humanos se presenta habitualmente como un conjunto de garantías universales, inalienables y propias de todo individuo por el simple hecho de existir.
Sin embargo, la práctica contemporánea revela una realidad distinta: la efectividad de estos derechos no depende de una esencia natural del ser humano, sino de la voluntad política de quienes controlan el Estado.
En este sentido, el derecho deja de ser una propiedad del ciudadano para transformarse en una concesión que el poder otorga o retira según su conveniencia.
El Problema de Definir "lo Humano" y "el Derecho". Para entender la crisis actual, es necesario analizar qué entendemos por estos términos.
Tradicionalmente, juristas como Hans Kelsen definieron el derecho como una herramienta social de coacción; es decir, un sistema de normas que se cumplen bajo la amenaza de una sanción.
Desde esta perspectiva, no existe un "derecho" si no hay una autoridad que lo respalde y una ley escrita que lo valide.
Esta visión choca con la idea romántica de la humanidad. En un mundo diverso, la categoría universal de "ser humano" a menudo se queda corta.
El sistema jurídico tiende a clasificar a las personas, decidiendo quiénes merecen protección total y quiénes quedan en una zona de vulnerabilidad donde sus garantías pueden ser ignoradas sin mayores consecuencias.
México: De la Esperanza de 2011 al retroceso de 2025
En el año 2011, México vivió una reforma constitucional histórica que prometía colocar los derechos humanos en el centro de todas las decisiones públicas. Se estableció que todas las autoridades debían proteger y garantizar estos derechos, priorizando siempre el beneficio de la persona.
No obstante, el panorama en 2024 y 2025 muestra una erosión significativa de este avance. Lo que antes era un límite infranqueable para el poder político se ha visto debilitado por reformas que restringen el acceso a la justicia. El "juicio de amparo", que históricamente fue el escudo de los ciudadanos frente a los abusos de autoridad, ha sido limitado, dejando al individuo indefenso ante las decisiones del legislador.
La Crisis de los Organismos de Protección
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), diseñada para ser un contrapeso autónomo, enfrenta hoy severos cuestionamientos por su falta de independencia.
A pesar del incremento constante en las denuncias —casi 20,000 quejas anuales—, la institución ha mostrado una preocupante inactividad frente a las autoridades con mayor poder, como las fuerzas armadas.
La tendencia a cerrar expedientes basándose únicamente en los informes de las propias autoridades señaladas como agresoras ha convertido el mecanismo de defensa en un trámite administrativo sin impacto real.
Las Paradojas del Sistema Actual
Uno de los puntos más críticos es la contradicción en la escala de valores del Estado. Mientras se restringen las garantías para los seres humanos, el sistema ha mostrado una apertura notable para reconocer derechos a otras especies.
1. Seres Sintientes vs. Ciudadanos: En 2025, la Suprema Corte consolidó la protección penal hacia los animales, reconociéndolos como "seres sintientes" con derechos propios.
Si bien la protección animal es un avance ético, resulta paradójico que el sistema sea tan flexible para proteger a otras especies y, simultáneamente, tan rígido y restrictivo para garantizar la seguridad y justicia de las personas.
2. La Exclusión en la "Violencia Vicaria": Otro ejemplo de discrecionalidad es la legislación sobre violencia vicaria (el daño causado a una persona a través de sus hijos).
Al definirse legalmente como una violencia ejercida exclusivamente por hombres contra mujeres, se ignora la realidad de que los padres también pueden ser víctimas de esta manipulación.
Esta exclusión viola el principio de igualdad y, sobre todo, ignora el interés superior de los menores, utilizando el derecho como una herramienta de etiquetas políticas en lugar de una protección universal.
El Derecho como Campo de Batalla
La pregunta central "¿qué son realmente los derechos humanos?" encuentra una respuesta desalentadora: hoy en día, los derechos son aquello que el poder decide reconocer. No son conquistas irreversibles, sino el resultado de una lucha constante.
El tránsito de un Estado que buscaba ser garante a uno que restringe libertades es unrecordatorio de que las leyes pueden convertirse en simples adornos retóricos. Los derechos humanos solo recuperarán su sentido original cuando dejen de ser herramientas de gestión política y vuelvan a ser límites reales contra la arbitrariedad
En el México actual, el discurso de la universalidad corre el riesgo de ser solo una máscara para ocultar el ejercicio del poder absoluto.
Realmente, ¿qué son los derechos humanos?
Tras analizar la ontología del ser y la práctica jurídica en México, la respuesta a la pregunta "¿qué son realmente los derechos humanos?" resulta simple pero devastadora: los derechos humanos son lo que otros humanos con capacidad de decidir digan que lo son.
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