Notas para un lector improbable
Sin echar las campanas al vuelo, el miércoles el Senado de la República aprobó de manera unánime la reforma al artículo 123 Constitucional, que establece la jornada laboral de 40 horas a la semana en México, con un día de descanso, en lugar de dos como demandaba la oposición y el sindicalismo.
Entre los bemoles, la puesta en marcha será paulatina, de manera que la jornada laboral irá disminuyendo. Este año se mantiene en 48 horas; para llegar a 40 en el 2030.
Los senadores mantuvieron la tesis planteada por la iniciativa privada que, por cada seis días de trabajo, las personas disfrutarán de un día de descanso con goce de salario íntegro.
Los millones de trabajadores sindicalizados e independientes plantearon que fueran dos días de descanso las 40 horas a partir de este año y no en forma escalonada.
Los senadores hicieron más caso al magnate de las telecomunicaciones, Carlos Slim y de los organismos que integran el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y de los hombres de negocios.
México va retrasado ante las economías con las que mantiene intercambios comerciales.
Para el senador del PAN, Marko Cortés Mendoza, la reforma “llegó tarde”, pues la Organización Internacional del Trabajo había recomendado desde hace 40 años medidas como la reducción de la jornada laboral; acelerar la disminución de las horas de trabajo e implementar apoyos fiscales para micro, pequeñas y medianas empresas, que pueden sufrir efectos negativos.
En la reforma al artículo 123 de la Constitución Política, se estableció que, cuando en horas extras de trabajo, se cubra un salario al cien por ciento más de lo fijado para las horas ordinarias.
Respecto al trabajo extra, éste no deberá exceder 12 horas por semana, que podrán distribuirse cuatro horas diarias, en un máximo de cuatro días, y cuando se supere ese tiempo, la persona empleadora estará obligada a pagar al trabajador 200 por ciento más del salario correspondiente a las horas ordinarias.
En la reforma quedo establecido que las personas menores de 18 años no podrán laborar tiempo extra.
Para justificar la reforma, el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Marath Baruch Bolaños López, sostuvo un encuentro 24 horas antes de la discusión ante el pleno senatorial con los legisladores de las comisiones unidas de Puntos Constitucionales, Estudios Legislativos y de Trabajo y Previsión Social, para resaltar que la iniciativa del Ejecutivo Federal responde a “décadas de adeudos que se tenían con los trabajadores del país”.
Habrá que recordar que las organizaciones obreras del país en sus contratos colectivos de trabajo tienen establecido descanso de dos días y jornada de 40 horas, solo que ahora está asentado en la Constitución.
Lamentablemente en la discusión y aprobación no se hace alusión a los millones de trabajadores que laboran en la informalidad, que representan el 60 por ciento, contra los más de 22 millones en la economía formal, de acuerdo al registro del IMSS.




