Notas para un lector improbable
El presente artículo tiene como intención hacer una reflexión sobre el futuro de un movimiento social encabezado por Andrés Manuel López Obrador, que realizó un cambio político estructural, cuyo objetivo inicial era hacer justicia social a las clases más desprotegidas y alcanzar un crecimiento económico de por lo menos 3%.
Sin embargo, en esta etapa del segundo piso de la Cuarta Transformación, comienzan a vislumbrarse divisiones entre las distintas corrientes políticas, lo que vuelve muy peligrosa la estabilidad política al interior de Morena e incide de manera directa en el ejercicio de gobierno de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, afectando iniciativas importantes como la reforma electoral.
Aún más peligrosa es la tolerancia y el encubrimiento de la participación de actores políticos ubicados en la Cámara de Diputados y Senadores, así como en gubernaturas y secretarías de Estado. Ante ello, es importante cuestionarse: ¿valdrá la pena seguir tolerando estas contradicciones o dar un golpe en la mesa y corregir?
La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, tiene probada capacidad, un carácter sólido y una aprobación social, a estas alturas de su administración gubernamental, superior a la de su antecesor. Es necesario reconocer su gran capacidad de negociación en términos políticos y económicos ante la administración de Donald Trump, cada vez más difícil por la presión que está ejerciendo.
Finalmente, la unidad y lucha de contrarios del materialismo dialéctico plantea que todo lo que existe contiene contradicciones internas, que son el motor de su desarrollo, lo que implica que las distintas corrientes e intereses al interior de Morena son antagónicas y que su lucha impulsa cambios necesarios.
Marx no veía estás contradicciones como un defecto, sino como una característica inherente a los sistemas sociales, que los lleva a evolucionar hacia nuevas formas de organización.




