Cohesión Social
Desde el pronunciamiento en plaza pública que realizó el expresidente Andrés Manuel López Obrador, sobre lo que debiera ser el eje central de la cuarta transformación, sustentado en el humanismo mexicano, cuando se expresaron interpretaciones varias, así como referencias históricas y sobre todo establecer un pleno alejamiento de la concepción neoliberal en todos los sentidos. Esto ya lo había expresado el mismo expresidente, desde lo que dio inicio como el gobierno legitimo en 2012 y la denominada revolución de las conciencias, a lo que se sumó la expresión escrita en diversos textos que fueron leídos o escuchados por millones de mexicanos.
No hay que hacer a un lado que esto obligo a la polémica y también a definir criterios por parte de puntos de vista ideológicos antes dominantes y que prevalecían de manera casi absoluta en la comunicación hablada y escrita. Los textos generados por la derecha encarnada en una reinterpretación de la independencia, la reforma y la revolución mexicana, los obligo a entrar al debate con el pensamiento progresista, democrático y plural y por que no decirlo, de la izquierda en el país, así se vieron reflejadas las distorsiones de los Krauze, de Aguilar Camín, de los letras libres, confrontando en lo nacional lo escrito en su momento por Juárez, Flores Magón, la visión cardenista, con Arnaldo Córdova, de Guillermo Bonfil Batalla y varios autores de nuestro momento histórico actual, quienes en los hechos hicieron pedazos esa visión conservadora tanto de la historia económica, política y social de México; aunque no coincidieran con el humanismo mexicano, reflejaban múltiples coincidencias con los planteamientos y conceptos sobre el presente y el futuro de México.
Tanto en los estados como en las regiones, también se difundió la visión y concepción de este gran programa y también se ha dado el debate de ideas, que tiene que coincidir con la practica en el ejercicio de gobierno, las políticas públicas y conceptualizaciones que se aplican en las instancias correspondientes de los poderes de los estados. Pero no todo lo que brilla es oro, pues algunos de camiseta se pusieron sudaderas caras y ostentosas del mismo color, aunque no del mismo olor.
Es así que al denominado programa humanista llegan también farsantes, que no coinciden en lo mínimo con la transformación y la construcción de un nuevo estado nacional, recuperando el sentido de Patria. Lo que nace como movimiento, en varios lugares se transforma en negocio electoral y electorero, pues de acuerdo a herencias de distinto tipo ya sea de control económico o caciquil, se imponen y recomponen grupos de poder, los cuales al seno del propio movimiento recurren a las viejas prácticas corporativas, de compra de votos o de uso de recursos privados o públicos en campañas anticipadas; para seguir ellos o sus predilectos en los espacios de poder, por que no quieren que México siga con un nuevo camino.
Esta opinión se sustenta en el reclamo cotidiano que hacen luchadores sociales, pensadores políticos o jóvenes que anhelan ser incluidos en este mar de ideas y que buscan encontrar soluciones para ellos y los suyos, en el marco de una nueva geopolítica regional y global en la que se encuentra inmerso nuestro país.
Nosotros tenemos la obligación de opinar, decir y señalar, pues también la autocritica es buena, y si hemos cometido errores debemos aceptarlos, pero no ser cómplices de los errores que de manera burda ejecutan aquellos herederos, de apellidos ilustres o grupos que durante años han controlado el voto y la vida de millones de habitantes a lo largo y ancho de nuestro hermoso país. El debate está abierto y apenas comenzamos, se abre el telón.




