Las Batallas
La crisis de los lixiviados en Chiltepeque
El pasado 14 de mayo, la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente (PROFEPA), realizó la clausura parcial y temporal del relleno sanitario “Chiltepeque”, por las filtraciones de los lixiviados -los líquidos altamente contaminantes que exuda la basura-, representando un riesgo inminente para el suelo y el agua.
El problema central radica en la errónea concepción de un relleno sanitario, que bajo ninguna circunstancia debe ser tratado como un simple botadero, la normativa oficial, contenida en la NOM-083-SEMARNAT-2003, dicta especificaciones estrictas de protección ambiental para la selección del sitio, su diseño, construcción, operación y monitoreo, buscando en todo momento evitar daños al ecosistema.
En el caso de Chiltepeque, las alertas se encendieron debido a un hecho tan ilógico como inevitable, el relleno está situado sobre un arroyo, por lo que las filtraciones eran una consecuencia natural del mal manejo.
La gravedad de la situación no es menor, la contaminación por lixiviados se extiende a lo largo de kilómetros en arroyos, impactando directamente la cuenca del rio Atoyac, derivando en el rio Alseseca y la laguna de Valsequillo.
Los habitantes de Santo Tomás Chautla y San Francisco Totimehuacan han alzado la voz de manera contundente; sus comunidades han padecido serias afecciones a la salud a lo largo de los treinta años de funcionamiento de este relleno sanitario.
Bajo este escenario, la empresa concesionaria RESA tiene la obligación de acreditar un manejo adecuado de los desechos para poder operar con normalidad, mientas tanto, esta clausura parcial y temporal permite una recepción escalonada de residuos que reduce en un 35% el ingreso diario de basura, sin embargo, el impacto ya ha repercutiendo en la recolección urbana, afectando principalmente a los Municipios de Cuautlancingo, Amozoc, San Andrés Cholula y San Pedro Cholula, Coronango, Santa Clara Ocoyucan, Huejotzingo y Santa Isabel Cholula.
Ante la reducción de espacio, la respuesta de estas demarcaciones ha sido decepcionante por su falta de visión, en lugar de impulsar programas integrales de separación de basura o estudios de fondo para el manejo de residuos, los ayuntamientos han optado por la salida fácil, trasladar su basura a otro relleno sanitario, pateando el problema hacia adelante en lugar de resolverlo de raíz.
Ante la clausura de tantos rellenos sanitarios en el Estado de Puebla, les pregunto, esto lejos del otorgamiento y la supervisión de los permisos, ¿no es también nuestra responsabilidad?
Todos generamos desechos, frente a la nula gestión por parte de las autoridades estatales y municipales para generar planes reales e infraestructura para la recolección y destino final de los residuos, la acción ciudadana se vuelve urgente.
Como ciudadanos, el cambio empieza en casa: dividir la basura que día a día generamos es el primer paso indispensable para frenar esta catástrofe ambiental que nos respira en la nuca.
Te leo en:
X: dalilavasquez
E-Mail: [email protected]