Nada Personal
La más reciente entrega de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública del INEGI -ENVIPE 2026- que contiene datos sobre victimización e incidencia delictiva del 2025 y percepción de inseguridad de febrero a abril de 2026, confirma que la percepción está más cerca de lo que la gente vive todos los días que de la incidencia delictiva que las autoridades federal y estatales reportan mensualmente como resultado de la denuncia.
Dicho de otra forma los 2 millones de delitos que las Fiscalías Generales de Justicia de los estados y la Ciudad de México reportaron al Sistema Nacional de Seguridad Pública durante 2025 representan únicamente el 6% de los 33.8 millones de delitos que el INEGI estima que ocurrieron en ese año, lo que para la gente es la realidad que vive todos los días y no las cifras alegres que le informan las autoridades mensualmente.
Si durante 2025 la tasa de víctimas fue de 23 mil 473 por cada 100 mil habitantes y la de delitos se ubicó en 34 mil 442 a nivel nacional, en promedio cada víctima sufrió 1.5 delitos y a esa gente no se le puede decir que solo ocurrieron unos cuantos delitos porque su realidad es otra.
Partiendo de esta premisa si la cifra negra de 2025 fue cercana al 94% y la percepción de inseguridad del 74%, la suma de ambas representa en los hechos la realidad y lo que el SNSP informa solo es una anécdota, ya que no refleja su sentir.
En abono a lo anterior, según la ENVIPE la tasa de delitos por cada 100 mil habitantes para la Ciudad de México fue de 68 mil 154, es decir que para los habitantes de la capital del país decirle que en 2025 las autoridades solo reportaron 210 mil delitos no es creíble, ya que en la realidad se cometieron 6 millones 130 mil ilícitos y en números redondos 7 de cada 10 habitantes fueron víctimas de la delincuencia.
Peor aún, apenas en 2024 la tasa fue de 54 mil 473 delitos por cada 100 mil habitantes, es decir que en un año aumentó en 13 mil 600 el número de delitos y eso sí es preocupante, pero más preocupante es que las autoridades capitalinas digan que los delitos van a la baja, particularmente los de alto impacto, porque eso no es lo que viven en el día a día y podría tomarse como un insulto a su inteligencia.
Cabe precisar que durante 2024 y 2025 la CDMX fue la que peores cifras registró en materia de delitos por cada 100 mil habitantes, cuando en 2023 ocupaba el segundo lugar, siendo el primero el Estado de México. La tasa de la capital del país es tan alta que debería preocupar no solo a las autoridades capitalinas sino a nivel de Gabinete de Seguridad Federal, ya que a nivel hemisférico y global no hay alguna que se le parezca.
La entidad que presentó la segunda peor tasa de delitos por cada 100 mil habitantes fue el estado de Puebla con 41 mil 876, es decir que 4 de cada 10 personas sufrieron al menos un delito. Lo más relevante de la entidad poblana es que hace apenas un año no aparecía en el Top 5 de los estados con mayor tasa y en años anteriores estaba más cerca de media tabla que entre los primeros lugares.
Por lo que respecta al Estado de México destaca que en solo dos años pasó del primero al tercer lugar en este rubro, aunque en materia de percepción de inseguridad pasó al primer lugar con un 90%, mientras que Puebla se posicionó en el sexto lugar con 82.4%, lo cual tampoco es para celebrarse ya que 8 de cada 10 poblanos manifestaron sentirse inseguros de vivir en la entidad donde habitan.
En síntesis, percepción de inseguridad y cifra negra son cercanas entre sí y al mismo tiempo guardan concordancia con la realidad que vive la población todos los días; las cifras más alejadas de ella y por consiguiente de la realidad son las que reporta el SNSP, ya que representan apenas la punta del iceberg y sobre ellas no se pueden diseñar políticas públicas y mucho menos echar las campanas al vuelo.




