Hablemos de salud integral
Para hablar del “meme” tenemos que remontarnos mucho antes de las pantallas, la necesidad humana de adoptar una identidad compartida y satirizar la realidad, encontró su hogar en Venecia. Durante el Renacimiento, el carnaval veneciano y las mascaras de la Commedia dell’arte -como Arlequín o el doctor de la peste-, estas mascaras eran recursos visuales prefabricados que cualquier ciudadano podía adoptar para encarnar un chiste, una critica social o una burla al poder, repitiéndose año con año en un espacio público de anonimato.
Por otra parte, en los muros de Roma nació la cultura del troleo y la viralidad física, los antiguos romanos llenaban las paredes de Pompeya y el foro con grafitis satíricos y caricaturas de políticos, siglos mas tarde, en la Roma renacentista, esta tradición se institucionalizo con las “estatuas parlantes”, siendo la más famosa la de Pasquino. Los ciudadanos pegaban poemas satíricos y chistes cortos en la base de la estatua por la noche, si el mensaje era lo suficientemente ingenioso, la gento lo copiaba y distribuía.
Ahora en México, las comisiones unidas de Justicia, Economía y Estudios Legislativos Primera del Senado aprobaron el dictamen el miércoles 23 de septiembre y lo enviaron para continuar su trámite legislativo, mediante el cual, se busca incorporar el artículo 403 Bis a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial, conocido como la “Ley antimeme”.
Esta ley, representa un preocupante retroceso para la libertad de expresión en la era digital y una comparsa del legislativo ante la intolerancia de la titular del ejecutivo, aún cuando el partido al cual pertenece “Morena” es promotor de defender los derechos del pueblo; y al no ser clara la redacción, la oposición advirtió que podría alcanzar a las parodias, caricaturas, memes o trabajos periodísticos.
Este artículo, continúa aún en trámite y la versión aprobada en comisiones exige elementos adicionales, entre ellos el uso a escala comercial, el engaño sobre el origen oficial y la intención de cometer un ilícito.
La llamada “Ley antimeme”, abre la puerta a la arbitrariedad judicial y a la cesura previa, ambas prohibidas por la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
El meme, lejos de ser un simple chiste visual, se ha consolidado como una herramienta de crítica política y social legitima; por tanto, equiparado automáticamente con el acoso o la difamación sin ponderar el contexto de libertad de expresión.
Finalmente, sería de mayor utilidad dotar a los ciudadanos de herramientas contra verdaderos delitos cibernéticos, priorizando la educación digital, la alfabetización y fortalecer los mecanismos civiles para reparar daños reales a la privacidad, en lugar de penalizar el ingenio popular.
¡Por qué prohibir el meme, es prohibir nuestra historia!




