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PUEBLA, Pue., 26 de septiembre de 2026.- Iván Molina, de 25 años de edad, fue cuidador de su abuelita, Elena Aurelia Manzano Juárez, quien falleció a los 88 años en 2023. A ella le detectaron demencia mixta de Alzheimer y patología vascular en 2022.
Esta noticia para él fue como “un balde de agua fría”, pero no se dejó dominar por el miedo, pues comenzó a investigar y a generar una red de apoyo para poder lidiar con los nuevos cuidados, que iban desde escuchar a su abuelita contar la misma historia una y otra vez, hasta, en sus últimos días, apoyarla en su higiene personal y alimentación.
“Cuando estábamos hablando de la última etapa, pues, ya estábamos hablando de tener silla de ruedas, tener un fisioterapeuta, o inclusive, pues, unas primeras consultas con fisioterapia, pues sí, para hacer los ejercicios. También se necesita, este, cama de posición, colchón antiúlceras, pañales, medicamentos, atención de especialistas, con geriatría, pues sí, es mucho. Luego, oxígeno, concentrado en oxígeno también, entonces, pues, los gastos son, pues sí, son cuantiosos”, explicó Iván en entrevista.
Elena no contaba con seguro médico, por lo que todos los gastos, incluso una operación de cadera que tuvo en 2022, fueron solventados por la familia de Iván. Aun siendo una enfermedad que afecta a 1.8 millones de personas en el país, según la Gaceta Médica de México, son pocos los tratamientos disponibles.
La abuelita de Molina consumió Memantina, un fármaco que ayuda a estabilizar la capacidad para pensar, recordar y realizar actividades diarias. A la par, recibió tratamiento fisioterapéutico y realizó actividades que estimularan su memoria, como escuchar música que le gustaba.

En la actualidad, de acuerdo con el doctor Daniel Limón Pérez de León, jefe del Laboratorio de Neurofarmacología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), existen tratamientos más modernos realizados con anticuerpos y disponibles en México; sin embargo, tienen un costo de hasta 70 mil pesos mensuales.
Lo anterior complica que los pacientes con Alzheimer puedan tener acceso a estos tratamientos avanzados.
“En México necesitamos nuevos fármacos y a nivel mundial, pues, en eso estamos atorados, en que la enfermedad de Alzheimer solamente hay tres o cuatro fármacos, pero se necesitan más búsquedas y eso es lo que nosotros estamos buscando, nuevas estructuras para proponerlas a las industrias farmacéuticas para que produzcan nuevos fármacos y de los anticuerpos a nivel mundial”, comentó el investigador en entrevista.
La enfermedad de la abuelita de Iván fue un impulso para que, dentro de su formación como biotecnólogo, decidiera adentrarse a estudiar más sobre el padecimiento, por lo que realizó una estancia en el Laboratorio de Medicina Genómica del Instituto Nacional de Rehabilitación.
A partir de esa experiencia, Iván criticó la inexistencia de una industria biofarmacéutica local orientada al desarrollo de biotecnología propia y la falta de presupuesto público para adquirir insumos y equipos especializados, como células de mamíferos o incubadoras, lo que obliga a muchos investigadores a migrar a otros países.
De igual manera, sostuvo que el apoyo gubernamental a la ciencia debe ser parejo y no discriminar a los investigadores que trabajan en el sector privado, pues todo avance científico aporta al beneficio social.

Ahora que Iván perdió a su abuelita, actualmente es voluntario en el programa Dementia Friends, que maneja una asociación civil en México llamada la Federación Mexicana de Alzheimer. Su propósito es divulgar información útil para los cuidadores y desmentir mitos del padecimiento.
También, en entrevista, explicó qué le ayudó a lidiar con los cuidados de Elena y, a la par, continuar con sus estudios:

Para Iván, a pesar de que fue difícil para él y su familia ver cómo su abuelita perdía poco a poco su independencia, comprendió que este episodio era sólo un capítulo más de su vida y no definía quién había sido Elena para él.
Ella era médica cirujana partera, originaria de Puebla capital, y provenía de una tradición familiar de médicas, ya que su madre fue de las primeras graduadas de la carrera en Puebla. Fue madre de cuatro hijas. Iván la describe como una mujer muy cariñosa, alegre e inteligente, amante de la historia, la política y de mantener unida a su familia.
“Simplemente fue algo que atravesó en ese capítulo de su vida. Es algo que a mí y a ella y a la familia nos tocó vivir, pero no por eso hay que darle el poder a la enfermedad de borrarlo, de borrar su historia, de borrar que mi abuela siempre sigue siendo mi abuela. Y yo creo que es cuanto más ese tipo de personas, de alguien que vive con demencia, cuanto más necesitan que las reconozcas como padre, como madre, como abuela”, comentó.

De acuerdo con el académico de la BUAP Daniel Limón, la enfermedad registra un aumento; sin embargo, un obstáculo importante es detectarla.
“Yo te puedo decir que hay más pacientes detectados, yo te puedo decir que el Instituto Nacional de Neurología indica en sus estadísticas que efectivamente hay más pacientes que tienen Alzheimer, pero otro de los datos que también mencionan estas estadísticas, que los sistemas de detección son mejores, no porque hayan ido más pacientes, sino porque ahora sabemos en el pueblo, en el rancho, ¿de qué murió el abuelo? ¿De qué murió el abuelo? No, pues de viejo, pero no se sabía que tenía una demencia tipo Alzheimer”, comentó.
De acuerdo con el especialista, algunos de los factores que favorecen ser más propenso a esta enfermedad tienen que ver con factores metabólicos y el estilo de vida. Entre estos está padecer diabetes, obesidad, hipertensión y una alimentación con alto contenido en glutamato.
En Puebla, la segunda causa de muerte de enero a marzo de 2026, según el Inegi, fue la diabetes y, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población, para 2050 la proporción de adultos mayores se duplicará en la entidad, lo que vuelve a los poblanos más propensos a desarrollar este padecimiento.





