Chipilo, entre ejecuciones, presunto narcomenudeo y un ataque contra la Policía Estatal
PUEBLA, Pue., 28 de agosto de 2026.- Cuando cae la noche, en la 9 Norte, entre la 10 y 12 Poniente, salen mujeres a ofrecer servicios sexuales. Rosita y Centella son mujeres que realizan este trabajo y cada vez lo hacen con menor frecuencia.
“Centella” era enfermera y, para completar sus gastos, ofrecía sus servicios. Tuvo dos hijos y los regaló. Ahora, como adulta mayor, trabajó durante una temporada en un mercado, en un local de flores.
Rosa, por su parte, también realizó esta actividad desde su juventud y actualmente padece varias enfermedades, como gastritis y osteoporosis. Su familia cada vez sabe menos de ella, pues desaparece por temporadas.
No hay un censo actualizado sobre cuántas mujeres realmente se dedican a este servicio y, mucho menos, cuántas son adultas mayores. Sin embargo, según el colectivo Chicas de la 14, hay alrededor de 500 trabajadoras sexuales que realizan esta labor en el Centro Histórico de Puebla.
En julio de 2025, desde el Ayuntamiento de Puebla se planeaba realizar un programa para trabajadoras sexuales relacionado con la seguridad social, sobre todo para las adultas mayores, con el objetivo de atender su salud y educación. Fue Georgina Ruiz Toledo, presidenta de la Comisión de Seguridad y Justicia del Cabildo, quien había adelantado que se estaba trabajando en la iniciativa para realizar brigadas de identidad y generar inclusión en programas sociales, pero el proyecto no se ha concretado.
En Ciudad de México existe la Casa Xochiquetzal, la única casa hogar que brinda atención a trabajadoras sexuales de la tercera edad. Fue creada en 2006 y, con el respaldo del gobierno federal, brinda apoyo a más de 450 mujeres trabajadoras sexuales y a sus familias, según se lee en su sitio oficial.
Aunque el Ayuntamiento de Puebla ha ofrecido talleres de defensa personal, además de capacitaciones sobre Derechos Humanos, estos han sido únicamente para las mujeres integrantes del colectivo Chicas de la 14. En un comunicado publicado el 12 de agosto, la asociación aclaró que el Gobierno de la Ciudad, a través de la Secretaría de Igualdad Sustantiva de Género, ha impartido únicamente dos ponencias, sin continuidad.
También se entregaron productos de higiene menstrual, pero en ningún momento las autoridades municipales y estatales ofrecieron insumos o realizaron jornadas de prevención y detección de infecciones de transmisión sexual.
A pesar de que este trabajo sigue vigente en Puebla, ahora también a través de redes sociales y plataformas como Facebook o Telegram, solamente en Ciudad de México existen políticas públicas para atender a las trabajadoras sexuales adultas mayores; en el resto del país son ignoradas.
Mientras tanto, el pasado 11 de agosto, la titular de la Secretaría de las Mujeres, Zaira González Gómez, prometió que para el siguiente año se generarán iniciativas para atender a las trabajadoras, con una agenda de acciones que permita incorporar nuevas propuestas en beneficio tanto de su entorno laboral como de sus condiciones personales.
A pesar de que las trabajadoras sexuales son consideradas un grupo en situación de vulnerabilidad por organismos como Amnistía Internacional y la Organización Mundial de la Salud, el Ayuntamiento de Puebla aclaró, en una solicitud de transparencia realizada por esta agencia de noticias, que ninguna dependencia o sujeto obligado está facultado para realizar censos de este sector.
En esta solicitud, además del censo de trabajadoras sexuales, se pidió conocer el número de personas adultas mayores que realizan este servicio en la capital.
“Al respecto, en relación a los numerales 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7, se hace de su conocimiento que este Sujeto Obligado se hace de su conocimiento que, a la fecha de su solicitud, ninguna Dependencia o Entidad que integran a este sujeto obligado, acorde con la normatividad vigente aplicable, cuenta con atribuciones o facultades para realizar censos, padrón, base de datos o registro de personas que ejercen el sexo servicio en el Municipio de Puebla; en ese sentido, no se ha generado la información requerida”, se lee en la respuesta registrada bajo el folio 760437026000625.
Esta respuesta se contradice con información difundida en años anteriores por el Ayuntamiento de Puebla, donde se estimaba que en 2024 había 2 mil mujeres que practicaban este servicio y que para 2025 la cifra se había duplicado.
Como Quadratín Puebla informó, algunos de los riesgos que enfrentan las mujeres que practican la prostitución son ser víctimas de trata, además de padecer diversas enfermedades, como trastorno de estrés postraumático, tener un alto riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS) y enfrentar un constante deterioro de su calidad de vida.
El pasado 4 de agosto de 2026, la asociación Chicas de la 14 organizó de forma gratuita la Jornada de Salud “Cuidarnos es Nuestro Derecho”, para detectar ITS entre el público en general y trabajadoras sexuales, ante el incremento de estos padecimientos en Puebla.
Tan solo los municipios donde coincide con mayor claridad la prostitución en línea y la trata son Puebla, San Pedro Cholula y Atlixco.
En este contexto, no solo ellas sufren por ser ignoradas por el Estado, sino también sus hijos, quienes, como Quadratín Puebla reportó, presencian violencia constante y discriminación en la escuela.
Como Quadratín Puebla informó, para 2050 el número de personas adultas mayores en Puebla podría duplicarse.
Esta tendencia ya es particularmente visible en municipios como Axutla, Coyotepec, Chila de la Sal, San Jerónimo Xayacatlán, San Miguel Ixitlán, Santa Catarina Tlaltempan, Teopantlán y Totoltepec de Guerrero, donde este grupo representa una proporción importante de la población.
Además, de acuerdo con datos de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), las mujeres representan la mayoría de la población adulta mayor en Puebla.
En un estado donde la población adulta mayor seguirá creciendo durante las próximas décadas y donde las mujeres representan la mayoría de este sector, la falta de políticas específicas para quienes ejercieron o continúan ejerciendo el trabajo sexual podría convertirse en un problema cada vez más visible.
Rosita y Centella forman parte de una realidad que permanece prácticamente fuera de los registros oficiales. No existen cifras claras sobre cuántas trabajadoras sexuales llegarán a la vejez sin seguridad social, atención médica, ingresos suficientes o una red familiar que las acompañe.
Por ahora, mientras Puebla envejece y las autoridades anuncian nuevas iniciativas para el próximo año, mujeres como ellas continúan enfrentando la vejez prácticamente solas y sin una política pública que reconozca las condiciones particulares de quienes dedicaron buena parte de su vida a este trabajo.