Estos son los poblanos que buscan llegar a San Lázaro en 2027
PUEBLA, Pue., 20 de agosto de 2026.- Subirse a un microbús en Puebla puede significar algo más que enfrentar tráfico, largas esperas o unidades saturadas. Para miles de usuarios, determinados recorridos, colonias y horarios representan también un riesgo de robo.
Los datos oficiales y los casos documentados durante los últimos meses muestran que el problema no se concentra en una sola ruta.
Sin embargo, hay nombres que aparecen de manera recurrente: JBS o Morados, Ruta 10, Ruta 21, Ruta 14 y, más recientemente, Ruta 27.
A ellos se suman corredores de RUTA y otros derroteros donde los delincuentes aprovechan aglomeraciones, tráfico lento, paraderos con poca iluminación y zonas con escasa vigilancia.
La Fiscalía General del Estado (FGE) reportó mil 943 robos en transporte público entre julio de 2025 y julio de 2026, frente a mil 804 en el periodo anterior, un aumento de 7.7 por ciento. Tan sólo en julio de 2026 se contabilizaron 163 casos.
En la capital de Puebla, la situación también presenta una tendencia ascendente.
Durante los primeros cuatro meses de 2026 se iniciaron 434 carpetas de investigación por delitos cometidos en transporte colectivo, contra 366 en el mismo periodo de 2025, un incremento de 18.6 por ciento. De ese total, 429 correspondieron a robo.
El antecedente más claro se encuentra en los registros de 2024 de la entonces Secretaría de Seguridad Pública, retomados en recuentos periodísticos: la Ruta JBS acumuló 15 asaltos; la Ruta 10, 13; y la Ruta 21, 12.
La tendencia continuó durante 2025, un recuento de hechos publicados entre enero y julio ubicó a la Ruta 21 con tres atracos, mientras JBS y Ruta 10 acumularon al menos dos cada una.
En el mismo periodo aparecieron la Ruta 52, Ruta 38, Ruta 14 y Libertad-Cuauhtémoc, con dos casos documentados cada una.
La Ruta 21 volvió a aparecer en julio de 2026. El 22 de julio, sujetos armados abordaron una unidad en la colonia El Refugio, en el cruce de 30 Poniente y 5 Norte. Despojaron a alrededor de 17 pasajeros y uno de los agresores disparó contra un cristal antes de escapar en una motoneta. No hubo personas lesionadas.
La Ruta 10 también mantiene una doble modalidad delictiva: asaltos violentos y carterismo.
El 5 de junio se reportó un robo alrededor de las 9:30 horas en la zona de 31 Poniente y Diagonal de la avenida Rosendo Márquez, mediante un modus operandi en el que varios sujetos se colocan en la parte posterior de la unidad y rodean a la víctima cuando intenta descender.
Apenas el pasado 19 de agosto ocurrió una detención que aporta una pista sobre la operación de estas bandas: seis presuntos carteristas, tres hombres y tres mujeres, fueron detenidos en 31 Poniente y 13 Sur, cerca de la Facultad de Medicina de la BUAP, tras un reporte de robo a una estudiante que viajaba en la Ruta 10. Les fueron asegurados mochilas y teléfonos celulares.
Los datos de la FGE correspondientes a enero-abril de 2026 permiten ubicar varios puntos de concentración.
El Centro Histórico encabezó las denuncias por delitos cometidos en transporte público, con 69 carpetas. Le siguieron Amalucan, con 12; Analco y La Paz, con 11 cada una.
También aparecieron Jardines de San Manuel, Ladrillera de Benítez y Santa María, con 10 casos cada una, además de Cleotilde Torres y Las Cuartillas, con nueve.
Entre las zonas con incidencia relevante estuvieron Volcanes, el corredor industrial La Ciénega, San Felipe Hueyotlipan, Santiago, El Carmen, La Loma y Amor.
Pero existe otro foco que no siempre aparece reflejado en los primeros lugares de las estadísticas generales: San Francisco Totimehuacan.
En junio, usuarios y operadores denunciaron tres asaltos a mano armada en apenas cuatro días.
Los puntos señalados fueron el bulevar Valsequillo, el Barrio de San Juan, la entrada a Santa Catarina y el cruce de 24 Sur con Valsequillo.
Los testimonios apuntaron a un patrón: delincuentes que suben en zonas con poca iluminación, simulan ser pasajeros, esperan a que el vehículo avance y posteriormente sacan armas para despojar al pasaje. Después descienden en puntos donde presuntamente los esperan cómplices en motocicleta.
No existe una estadística pública de la FGE que permita establecer un horario nacional del asalto a cada ruta. Sin embargo, los reportes de usuarios y operadores permiten detectar patrones recurrentes.
En San Francisco Totimehuacan, los habitantes identificaron como periodos de mayor riesgo las 6:00 a 7:30 horas y de 20:30 a 22:00 horas, coincidentes con los desplazamientos hacia escuelas y centros laborales y con el regreso a casa.
Los casos documentados en otras rutas confirman que la mañana tampoco representa un periodo seguro. En julio de 2025, un sujeto armado asaltó a pasajeros de la Ruta Azteca alrededor de las 8:30 horas, cerca del IMSS San José.
La Ruta JBS también registró atracos durante las primeras horas del día. En un caso de julio de 2025, cuatro delincuentes abordaron una unidad alrededor de las 5:30 horas y amagaron a los pasajeros con armas blancas.
Otro asalto contra la Ruta Azteca ocurrió poco después de las 7:00 horas, en las inmediaciones del Paseo Bravo, donde tres sujetos con navajas despojaron a unos diez pasajeros y golpearon al conductor.
El patrón, por tanto, no se limita a la noche: las primeras horas de la mañana y los periodos de mayor saturación aparecen como ventanas de oportunidad para los delincuentes, aunque también existen atracos durante la tarde y noche.
El carterismo tiene una lógica distinta al asalto armado. En lugar de amenazar directamente al conductor y al pasaje, los delincuentes ingresan como usuarios, esperan la saturación de la unidad y aprovechan empujones o el momento en que los pasajeros intentan bajar.
El caso más reciente aporta información concreta: los seis detenidos del pasado 19 de agosto presuntamente operaban principalmente en la Ruta 10, aunque investigaciones periodísticas señalan que el mismo grupo era relacionado con recorridos como Ruta 2000, Ruta 33 y Ruta 54 A.
No obstante, las autoridades todavía no han informado públicamente que esos seis detenidos formen parte de una organización criminal mayor. Por ello, hablar de una banda de carteristas debe entenderse como la descripción de un grupo presuntamente organizado para cometer robos, no como una estructura criminal formalmente identificada.
En 2024, policías municipales ya habían detenido a cinco presuntos carteristas, cuatro hombres y una mujer, acusados de operar en la Ruta 10.
Otro episodio reciente ocurrió en julio de 2026 en la Ruta 14, sobre Vía Atlixcáyotl y Cúmulo de Virgo. Tres hombres y una mujer abordaron la unidad, aprovecharon que estaba llena y comenzaron a sustraer celulares y otras pertenencias. Los pasajeros los confrontaron, pero lograron escapar.
En la revisión hemerográfica realizada por Quadratín Puebla de 2025 y lo que va de 2026, no se localizó un homicidio confirmado de un pasajero ocurrido durante un asalto a las rutas capitalinas que aparecen en este mapa.
Eso no significa que los asaltos armados hayan sido menores.
En julio de 2025, un pasajero de la Ruta 21 recibió un disparo durante un atraco cerca del Mercado Hidalgo.
Días después, un usuario de la JBS resultó herido de bala durante un asalto en las inmediaciones de Plaza Loreto.
Y en agosto de 2026, tres pasajeros de la Ruta 27 resultaron heridos por arma de fuego durante un asalto registrado entre las colonias Revolución Mexicana y 16 de Septiembre Norte.
Históricamente sí existen homicidios vinculados directamente con asaltos al transporte público.
Entre los casos más recordados está el asesinato del productor de radio Erick Bolio, ocurrido durante un asalto a una unidad de transporte en abril de 2017. También se documentó en 2018 el asesinato de un pasajero de la ruta Puebla-Cholula durante un asalto sobre la Recta a Cholula.




