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PUEBLA, Pue., 9 de octubre del 2025.- Hablar del Triángulo Rojo es hablar de El Bukanas.
Roberto de los Santos de Jesús fue uno de los personajes más temidos durante el auge del robo de combustible en Puebla.
A pesar de operativos federales, recompensas y capturas de su círculo cercano, ha logrado evadir su aprehensión por más de una década.
Durante los años de mayor violencia en el llamado Triángulo Rojo de Puebla -la cual comprende los municipios de Tepeaca, Acatzingo, Quecholac, Palmar de Bravo, Acajete y Tecamachalco— el nombre de El Bukanas se convirtió en sinónimo de poder, miedo y huachicol.
De acuerdo a su historia delictivo consultado por Quadratín Puebla en fuentes hemerográficas y ministeriales, Roberto de los Santos de Jesús, quien en su juventud se desempeñó como policía municipal, aprovechó su conocimiento de la zona y sus contactos en corporaciones de seguridad para construir una red criminal dedicada al robo de combustible, secuestro, extorsión y homicidio.
Su dominio, según lo documentado, abarcó desde tomas clandestinas de ductos hasta la protección armada de las rutas donde se distribuía el hidrocarburo robado.
Las autoridades estatales y federales lo identificaron como el principal operador del robo de combustible en Puebla durante el auge de esta actividad ilícita, entre 2013 y 2018.
De acuerdo con las investigaciones oficiales, su grupo mantenía nexos con organizaciones como Los Zetas y, posteriormente, con células del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), lo que le permitió ampliar su influencia hacia Veracruz.
La violencia con la que operaba su organización marcó a comunidades rurales de la región, donde se registraron enfrentamientos con fuerzas federales, bloqueos carreteros y ejecuciones fueron parte del escenario cotidiano en los años más críticos del huachicol.
Pese a los esfuerzos de las autoridades por detenerlo, El Bukanas logró escapar de varios operativos y mantener un bajo perfil, incluso cuando se ofrecieron recompensas por información que llevara a su captura, ninguna logró concretarse.
En los últimos años, la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla y la de Veracruz han detenido a varios de sus presuntos operadores y familiares, incluidos algunos de sus hijos.
Sin embargo, hasta la fecha, no se ha confirmado su aprehensión ni su paradero exacto; aunque muchos reportes policías lo ubican en la sierra veracruzana.
Autoridades de seguridad coinciden en que su capacidad para evadir la justicia se debe a una mezcla de factores: el conocimiento del terreno, la complicidad de redes locales y la fragmentación de los grupos criminales en la zona.
A casi diez años del auge del huachicol, el nombre de El Bukanas persiste como símbolo de una etapa violenta en Puebla.