Flores, miedo y silencio: la memoria del 19S en la Lázaro Cárdenas BUAP
El entonces representante de Economía de la BUAP, refirió que las manifestaciones estudiantiles contribuyeron a la democracia y multipartidismo.
PUEBLA, Pue., 1 de octubre de 2025.- Para el poblano Antonio Tenorio Adame, quien participó activamente en el movimiento estudiantil de 1968 como representante de la Escuela de Economía de la Universidad Autónoma de Puebla (BUAP): “El movimiento del 68 triunfó, aunque fuera reprimido, ya que los reclamos se cumplieron”.
Marcó que las manifestaciones del 68 fueron una lucha por la democracia, no obstante, con frecuencia son reducidas solo a la represión ocurrida el 2 de octubre en la llamada Matanza de Tlatelolco, que tuvo como escenario la Plaza de las Tres Culturas.
Lamentó que el movimiento quedó circunscrito más en calificar al Estado de represor y condenarlo por ello, en vez de ver los logros alcanzados con base en su demanda principal: el respeto a la Constitución, además de que sus reclamos particulares se cumplieron.
Indicó que uno de los alcances del movimiento estudiantil fue la derogación de los artículos 145 y 145-bis del Código Penal Federal (que establecían el delito de disolución social).
“Sin que este tipo de logros fueran saludados ni recordados. No hubo ninguna mención ni acto para marcar el hecho (…) contribuyeron a la democracia, porque se creó el multipartidismo”.
Asimismo, explicó que la gesta, que tuvo como punto más álgido la represión del 2 de octubre, inició con la entrega del pliego petitorio ocho años antes a Humberto Romero, entonces secretario del presidente de la República, Adolfo López Mateos.
“Entre las faenas que hicimos fue la creación del primer comité de presos políticos y en una manifestación llegamos a la puerta del Palacio, donde tuvimos a la Guardia Presidencial pecho a bayoneta, pero nos abrieron la puerta, entramos y entregamos el pliego petitorio”.
Aseguró que ellos se anticiparon al que se presentó previo a los hechos en Tlatelolco: “Presentamos un pliego con el contenido de lo que después fue el del movimiento. No estoy diciendo que sea el mismo”.
Empero, marcó que los seis puntos coinciden: Uno, Defensa de la Constitución; Dos, Libertad de presos políticos; Tres, Derogación del artículo 145 y 145 Bis, marcados como delito de disolución social y empleados como instrumentos jurídicos de la represión.
Cuatro, destitución del General Luis Cueto Ramírez, del teniente Rodolfo Mendiolea y del teniente coronel Armando Frías; Cinco, Disolución de cuerpo de granaderos, instrumento directo de la represión y no creación de cuerpos semejantes.
Y Seis, Indemnización a las familias de los muertos y los heridos que fueron víctimas de la agresión. Así como el deslinde de responsabilidades de los actos de represión y vandalismo por parte de las autoridades a través de policía, granaderos y ejército.
Reiteró su tristeza porque esa lucha democratizadora haya sido reducida por muchas personas a la represión ocurrida el 2 de octubre: “Una página poco rescatada”.
Mencionó que el movimiento quedó circunscrito más en calificar al Estado de represor y condenarlo por ello, en vez de ver los logros, porque los estudiantes tuvieron como base principal el respeto a la Constitución y todas sus demandas particulares se cumplieron: “El movimiento del 68 triunfó, se reprimió sí, pero no fue derrotado”.
Recalcó que la síntesis de la lucha se da con la Reforma del 77 en la Cámara de Diputados; sin embargo, aceptó que en la práctica no se respetó completamente la autonomía de la UNAM porque de alguna manera siempre se presentó un sincretismo político.
Narró que durante su etapa como dirigente estudiantil pisó muchas veces la cárcel e incluso posteriormente con cada cambio de sexenio, razón por la cual el 17 de septiembre de 1968 al ver un contingente de militares, previo a la conmemoración de la revolución cubana, decidió trasladarse a la sierra de Oaxaca, por lo que no estuvo presente en la matanza de Tlatelolco.
“Me replegué del movimiento porque crucé con el Ejército volviendo a mí casa en División del Norte y Churubusco. Comprendí que se había agotado las posibilidades de una solución pacífica y el único camino que me quedaba era que me detuvieran”
Contó que durante el Movimiento de Liberación Nacional fue un agente muy activo junto con Heberto Castillo, “era el único preso que iba continuamente a la cárcel, sabía lo que eran las detenciones y lo que procurábamos era estar fuera del alcance de todos los agentes que me conocían”
El 2 de octubre se enteró de todos los acontecimientos a través de una radio portátil de onda corta cuando se encontraba ya en la sierra de Oaxaca: “Trasmitidos por la voz de las Américas OEA y reporteado desde Washington, a esa hora, a las seis de la tarde estaban trasmitiendo”.
Adicionó que en ese momento hubo un apoyo de los comuneros al movimiento.
“Tuvieron una reunión y nos abrieron las puertas de sus casas, nos brindaron protección y, en cambio, nosotros les dejamos un pliego petitorio de sus necesidades que les permitieron organizarse e iniciar una lucha en rescate de sus bosques, que posteriormente les permitió un grado de avance en la educación muy significativo”.
De los hechos ocurridos en la Plaza de las Tres Culturas, coincide con varios analistas de que el Ejército fue atacado desde la azotea del Edificio Chihuahua por el Estado Mayor Presidencial, “que en ese momento era un agente vinculado a la CIA y a los órganos de Estados Unidos”.
A 57 años de estos hechos, comentó que cada vez que observa que salen contingentes de jóvenes a las calles a pedir que el 2 de octubre no se olvide, le surge un sentimiento de convicción.
“Hicimos lo correcto, porque fuimos los primeros en salir, los primeros en hablar, los primeros en enfrentarnos a los granaderos y al ejército mismo”.
Finalmente, dijo que de los hechos trágicos de esa noche “no puede hablar de crimen o razón de Estado, lo que existen son responsables que deben de ser castigados y Díaz Ordaz debió de ser castigado para eso hay tribunales civiles”.
Antonio Tenorio Adame nació en Tehuacán, Puebla, el 24 de julio de 1936, pero muy joven lo llevaron a vivir a San Sebastián, Zinacatepec. “En un estado muy rudo. Tuve dos nacimientos”.
En su infancia, sus juegos fueron en los patios de las vecindades y sus juguetes columpios atados a un árbol.
“Jugábamos en lugar de ver televisión, que hace daño a los niños, hasta que nos metían”.
Aseguró que su actividad social inició a temprana edad porque se dedicó a acolitar.
“Pasé por todas las iglesias de Tehuacán y tuve una vida muy activa dentro de los evangelistas al grado de que formamos una legión de 40 a 30 acólitos, hijos de japoneses, de españoles, era la guerra. Recuerdo eso porque los hijos de extranjeros eran acólitos también”.
Añadió que al acompañar a los curas se empezó a relacionar con la gente del pueblo y conocer sus necesidades.
“Esa fue mi vinculación con mis primeras manifestaciones sociales, llevar a Cristo en las procesiones y después las mantas y los desplegados en las manifestaciones”.
El egresado de la Facultad de Economía de la UAP tuvo 19 hermanos: “Doce de una primera camada y de una segunda, siete. Tenorio Adame fuimos 12, seis murieron, seis vivimos. Los otros siete son Tenorio Herrera”.
Recordó que entre los siete y ocho años de edad se escapó de su casa.
“Salí a Orizaba por discrepancias con mi padre, que me había golpeado y entonces tenía la decisión desde muy joven”.
Cuando concluyó la secundaria volvió a huir de su hogar. “Pero a Ávila Camacho se le ocurrió formar los centros escolares y a todos nos inscribieron en paquete en el Centro Escolar Venustiano Carranza, fui el único que pidió sus papeles estando inscrito y me fui a (Ciudad de) México, también de escapada, sin dinero, sin conocer a nadie a inscribirme a la preparatoria, quería llegar a la universidad”.
Agregó que no tenía dinero y se alojó en una bodega de transporte de la Merced y al mes empezó a trabajar, “y a ganarme la vida y a la vez me inscribí y empecé a estudiar en la preparatoria y esa inscripción fue mi vinculación con la política porque ahí conocí a los líderes de la UNAM, que fueron los que me inscribieron y entonces eran estudiantes, como Porfirio Muñoz Ledo, Miguel de la Madrid, a ellos los conocí como estudiantes de facultad y yo de preparatoria”.
Marcó que ese fue su vínculo con la política.
“Fui presidente de la Preparatoria 5 Nocturna, fui, después, delegado por la FEU por la Escuela Nacional de Economía y ahí como delegado tuvimos una elección en la que la Secretaría de la Presidencia de la República financió una planilla que fue la que impuso y nosotros nos revelamos y formamos otra Federación de Estudiantes, que fue la que vinculó al movimiento magisterial, al movimiento ferrocarrilero y formamos el primer Comité de Tres Políticos cuando se inició la represión”.
Mencionó que en el Congreso al que convocaron se formó el Comité de Presos Políticos. “Yo convoqué junto con (David Alfaro) Siqueiros, Renato Leduc, el profesor Othón Salazar. Ahí empezó a surgir el pliego petitorio del 68. Esto era en 1960”.
Por último, informó que todo ello quedó asentado en los autos del proceso de la Fiscalía en contra de Alfaro Siqueiros cuando lo encarcelan. “Hay testimonios de los hechos, hay documentos”.




