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PUEBLA, Pue., 15 de mayo de 2026.- “Si yo volviera a nacer, volvería a ser maestro”, dice en entrevista Miguel Ángel Corona Jiménez, quien cuenta con más de 40 años de experiencia y es jubilado de la Universidad Iberoamericana en Puebla. Él es economista regional y cuenta con estudios en Administración, así como en Migración.
El profesor Corona Jiménez proviene de una familia de maestros; su madre y sus abuelos le mostraron que enseñar, más que un trabajo, es una pasión.
Y aunque está enamorado de su profesión, reconoce que actualmente es un campo muy competido.
“Para la cantidad de personas que aspiran a tener una plaza como profesor, creo que son pocas. Ahí creo que la expansión del sistema educativo en México va a proporcionar oportunidades. Se están abriendo, sobre todo en el sector público, preparatorias, universidades. Y creo que ahí lo más importante es que se haga una buena selección de los talentos para que sean buenos profesores. No se trata de que vayan a parar ahí las personas que no encuentran trabajo en otro lado”, comentó.
Miguel Ángel apunta que para enseñar es necesaria la empatía, el sentido de responsabilidad y la ética; además, buscar el bienestar de las personas y, en economía, ser consciente de que los recursos son limitados. Diariamente se toman decisiones, desde pequeñas hasta importantes, que hacen la diferencia en cómo se invierte el tiempo y el dinero.
“Yo digo que las mejores economistas de este país son las amas de casa. Porque son a las que se les dan recursos muy limitados y hacen milagros para mantener a la familia en las mejores condiciones, en la medida de sus posibilidades”, agregó.
Mientras tanto, el profesor Miguel Ángel se siente realizado con el trabajo que ha desempeñado enseñando y aseguró que lo único que les pide a sus alumnos al terminar el curso es que, si llegan a encontrarlo en la calle, lo saluden.
Para el profesor Corona, la Inteligencia Artificial es un arma de doble filo, pues puede enseñarles a los estudiantes que las cosas son “fáciles”.
“Representa ya un reto hasta para la propia capacidad humana. Se ve como una oportunidad, por supuesto, y también como una amenaza, porque puede sustituir en muchas de las actividades a las personas, al ser humano. Pero yo lo quiero ver desde el lado más bien positivo, sin dejar de ver los riesgos que tiene”, explicó.
Agregó que otra herramienta que los estudiantes no están utilizando adecuadamente es el celular, pues leen menos que antes y se dedican a ver redes sociales en lugar de explotar el dispositivo en sí. No obstante, reconoció que las nuevas generaciones tienen otra forma de aprender de la mano de la tecnología.
“Si uno es profesor, me pongo en el lugar de mis estudiantes. ¿Cómo me gustaría aprender? ¿Cómo me gustaría que yo pudiera asimilar eso que me están dando? Creo que esa es la clave para ser un buen profesor”.




