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PUEBLA, Pue., 14 de mayo de 2026.- Luisa Fernanda Velázquez Rodríguez lleva 14 años enseñando a alumnos a ser buenos cocineros. Ella tiene especialidad en la cocina italiana, española y oriental y actualmente labora en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), donde todos los días le enseña a por lo menos 40 estudiantes a sazonar, cocinar y probar todo tipo de ingredientes y platillos.
Velázquez Rodríguez ya había trabajado cocinando en restaurantes y ahora que da clases ha aprendido a desarrollar otras habilidades como la inteligencia emocional, la empatía y estar atenta a cada detalle de la comida, además de cuidar que sus alumnos no se lastimen durante el proceso de cocinar.
“Es algo muy físico y mental, de estar viendo que no se vayan a cortar, que hagan menos cortes. Estamos hablando aproximadamente de seis equipos, entre seis y siete integrantes. Entonces sí es como explicarte de volada, rápido, y de ahí tienes que estar con esa habilidad de observar que lo hagan bien, que no se vayan a cortar, que no vaya a haber un accidente, que si la parrilla ya la dejaron prendida se desperdicia el gas, que ellos se pueden quemar, etcétera”, comentó en entrevista.
A pesar de la paciencia que ha desarrollado Luisa Fernanda para enseñar a los estudiantes dependiendo de su capacidad, también ha tenido que aprender a poner límites con aquellos alumnos hombres que no toleran que una mujer “les dé órdenes”, aunque son ellos quienes están aprendiendo y seguir instrucciones es básico en la cocina.
“Tanto en la parte profesional como docente, sí me he topado con alumnos que todavía tienen ese chip de cómo una mujer me va a mandar, o de por qué ella tiene la verdad absoluta. Entonces, sobre todo eso de cuestionar por qué ella me dice qué hacer”, reconoció.
Sin embargo, Fernanda se actualiza constantemente sobre nuevos platillos para dar una buena clase y asegura que como profesores no deben perder esa calidez que les permita darles la confianza suficiente a los alumnos para preguntar.
“Entonces, sí yo les diría a los demás profesores que fueran más tolerantes, en cuestión de hacer sentir en confianza al alumno para que se acerque, para que pregunte y, sobre todo, fomentarles principios y valores. Yo siempre le digo a mis alumnos que no solo se trata de ser el mejor profesionista o de triunfar y triunfar; sí, a eso venimos, pero no pierdan ese sentido de ética profesional, de principios y de ser buenos ciudadanos, porque eso también le falta mucho a México y al mundo”, concluyó.




