Columna Descomplicado/Jorge Robledo
“Alguien está sentado a la sombra hoy porque alguien plantó un árbol hace mucho tiempo” (Warren Buffett).
Durante la construcción de la línea 3 del cablebús en la CDMX, se talaron 257 árboles por 5.5 km de largo, si eso lo multiplicamos por dos, daría 514 árboles por 11 km; esos hubieran sido los árboles talados si se duplicaba el tamaño de esa línea.
En Puebla, por 13 km de cablebús, estiman tirar 980 árboles, al menos eso afirmó el titular de la Secretaría de Infraestructura del Gobierno del Estado de Puebla, José Manuel Contreras.
¿Por qué este gobierno odia la naturaleza?
Primero el gobernador se encapricha con el pensamiento de que su abuelo en el campo encalaba los árboles, y rompe la ley haciéndolo a pesar de que reporteros le advirtieron que era ilegal.
Luego miente diciendo que pedirá estudios para demostrar supuestos beneficios para árboles urbanos, estudios que jamás llegaron.
Luego manda a su H. Congreso a afín, para modificar la ley y seguir realizando prácticas erróneas.
El H. Congreso de Puebla obedeció sin “chistar”, y el gobernador ahora puede encalar los árboles, para producirles clorosis, por tratarse de un suelo demasiado alcalino, tapar las lenticelas del tronco, que es como si los asfixiara, ya que por ahí transpiran, y dañar la microfauna como insectos benéficos.
Quizá el plan del gobernador Alejandro Armenta es enfermar a los árboles para justificar su tala. No lo sabemos aún, pero, ustedes lo pueden interpretar como gusten.
Ahora pretende asesinar mil, menos veinte árboles, para colocar un medio de transporte masivo, que aunque es bueno, Puebla no lo necesita por ser una ciudad plana, su cablebús.
¿Te afecta que talen esos árboles?
Claro, por esa decisión ahora tú, poblano, sentirás más calor, verás menos aves en las mañanas, y tus áreas de esparcimiento serán cada vez menores, ya que quieren usar parte del Parque Juárez para su estación.
Le proponemos al gobernador hacer lo mismo que hicieron en la CDMX, en la estación del cablebús Ticomán, o la Pastora, ellos adquirieron terrenos privados para ahí construir las estaciones, y pedirle que olvide construir su estación en El Parque Juárez, ya que ese espacio es uno de los minúsculos pulmones que aún nos quedan a los poblanos.
Los parques deben ser sagrados para la ciudadanía.
No olvidemos además, que el Colegio de Ingenieros de Puebla estuvo insistiendo al gobernador Armenta a talar los árboles del Paseo Bravo para ahí hacer un espacio de concreto para conciertos masivos.
Actualmente el gobierno del Estado está a cargo de esa “remodelación”, y desde entonces, no sabemos cuántos árboles serán sus víctimas ya que el proyecto nunca se socializó.
Querido lector, podríamos indignarnos por más acciones de este tipo, como la tala en La Malinche para construir un parque de diversiones por órdenes del gobernador, pero presiento que tendremos tiempo para analizar cada una de estas políticas grises, que dejarán sin agua a nuestra descendencia.
Lo importante es preguntarte, ¿te afectan las decisiones de quién esté en el poder?
Hoy menos árboles, mañana comprarás un tanque de oxígeno.
Por cierto, el encalado de árboles puede ser una práctica beneficiosa en el campo, con árboles frutales y con corteza lisa, no en una ciudad, dónde el suelo ya está exageradamente contaminado, y dónde los árboles luchan constantemente por sus vidas.
¿Habrá oposición que los detenga?
¿El partido verde dejará de ser gris?
¿Nos censurarán?
Solo el tiempo lo dirá.
Respira profundo, mientras puedas.
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